"No soy ella".

"No soy ella".

"Nunca se es tan dichoso ni tan desgraciado como uno se imagina. Nunca." Futuramente, Nicholas.

Libro II Capitulo III.

She's not me

Capítulo III

"Patético".

NICHOLAS JONAS.

 

 

Todo estaba saliendo más que perfecto, aunque sabía que al día siguiente tendría que aguantar los reproches que nos lanzaría Perce a Fred y a mí por haberlo convencido de ayudarnos... Pero seguro que valdría la pena.

Una llamada, solo una llamada de Perce bastó para que la hermosura de  Samantha Jefferson aceptara participar en la trampa para Rodrigo.

 

-¿Puedes creer que se me haya ocurrido este plan? - Le pregunté a Rodrigo mientras caminábamos hacía la barra de tragos, y le guiñábamos un ojo a todas las chicas lindas.

-No cantes victoria, no han llegado.

-Vamos, es Samantha Jefferson, y odia a su ex, yo creo que hoy se verá excelente solo con tal de provocarlo a él.

-¿Es linda, cierto? - Me preguntó mientras yo pedía dos vodkas.

-No me gusta mucho eso de hacer halagos, pero la verdad es que sí, aunque no sea mi tipo.

-Claro, rubias, ¿No te agradan cierto?

-Si me agradan, si tu novia no fuera tuya yo...- Sentí un fuerte codazo en mi costilla derecha- cálmate hermano, era una broma- reí.

-Si, como...- se bebió toda la copa de un solo sorbo- digas.

Entonces, un eructo, que sonó bastante fuerte -y tuvo que hacerlo para poder escucharlo a pesar de la música electrónica a máximo volumen-abarcó mi ambiente.

Lo miré con cara de pocos amigos antes de estallar en carcajadas, pero en eso, algo llamó mi atención...

-¡Mira! - Llamé a Fred mientras le devolvía el codazo y señalaba con la vista la entrada del jardín de la casa de George.

-No inventes. - Logró comentar mi amigo.

La fiesta entera pareció notar la nueva presencia de dos personas, e incluso el mismo George que nos servía de DJ detuvo la música por unos segundos.

Sam lo logró, ¡Lo trajo! Y sí... luce demasiado sexy, pensé. Y la verdad, podría sugerir que tuve los pensamientos más decentes si lo comparamos con los que seguramente tuvieron el resto de los hombres.

Ella llevaba un vestido negro, muy corto que dejaba a la tempestad sus largas y torneadas piernas, además de tener un escote provocativo de lo peor.

Rodrigo Deal, por su lado derecho lucía como todo un estúpido. Su vista se paseaba entre ella, y luego el resto de la fiesta y luego de nuevo ella.

No pasaron ni 5 segundos antes de que la música sonara de nuevo, pero tengo que ser sincero aceptando que fueron los 5 segundos más largos que había tenido.

 

Todo mundo bailaba y tomaba sin parar, aunque el trago lo servían un poco diluido ya que a casi todo mundo lo obligarían a ir a la escuela el día siguiente.

Aún no se que fue exactamente lo que colocó Fred en la Coca-cola de el niño Deal, pero... sí que perdió la cabeza.

 

 

-Esta tan alterado que da asco- me susurró alguien en mi espalda mientras yo bailaba muy cerca de una chica de la que no sabía ni su nombre. Me disculpé con ella y regresé mi cuerpo hacía atrás ya que sabía de quien se trataba.

-¿Tienes las fotos? - le susurré.

-Oye primero que nada, te gané- me guiño su ojo izquierdo- besé a alguien hace 20 minutos...- rió- luego te la señalo- Mostró sus dientes para luego revolver su cabello-Y regresando al tema principal... pues... tengo algunas, porque después él la cargo y entraron a la casa.

-¿Me ganaste? No me dejes partir de la fiesta sin besar a alguien, ¿Bien? - Le pedí mientras miraba el reloj de mi zurda. Aún no era tan tarde, 1:30 am.

-Claro- Aceptó al momento en el que tomaba el cuello de su camisa y lo separaba y juntaba de su cuerpo con velocidad para darse un poco de aire a sí mismo.

-Y... no te creo lo de la casa- lo reté.

-¿Quieres entrar a la casa? Pero entras solo, yo no quiero ver eso.

Hice una mueca de disgusto al dibujarse en mi mente una imagen nada agradable.

-Muéstrame las fotos- le pedí después de cerrar los ojos y sacudir la cabeza intentando diluir la imagen.

Los besos eran asquerosos, así que ¿Para qué dar detalles?

Lo mejor de todo, es que él lo iba a negar, ya que lo más probable es que solo recordaría un fuerte dolor de cabeza, y con suerte a Sam yéndolo a buscar. Patético.

Sumamente patético.

Esa es la palabra que mejor describe a ese tipo.

 

-Hey Jonas.

-¿Pasa algo Fred?

-Ya salieron de la casa, parece que solo entraron porque el muchacho la empezó a vomitar.

-¿Pues qué pensaste que hacían? - Pregunté entre carcajadas.

-Cállate. - me gritó mientras golpeaba mi hombro a forma de juego.

 

 

{...}

 

 

Desaparecida por 48 días. Wow. Que vergüenza. Lo siento tanto :C

Es que la verdad tenía un bloqueo, y me daba flojera, y no tenía ni la mas mínima gana de escribir. Fueron 2 meses difíciles. Mucho. Pero ahora, es cuando todas las cosas han estado mejorando (:

Nunca estuve completamente abatida, siempre había algo bueno, algo que me elevaba y sostenía y no me dejaba caer. Y eso lo agradezco muchísisimo.

Y ahora, wow estoy demasiado feliz y dije "Nononono tengo que escribir :DD" & Bueno, aqui estoy :3 Sip, el capítulo raro, medio morboso y que asco la verdad, pero es la mente de Nicholas, primero: es HOMBRE, y segundo esta trastornado. Es muy difícil ser la creadora de sus pensamientos, te tienes que llevar varias horas imaginando que estaría pensando y diciendo "No, estoy es demasiado femenino; No esto no lo pensaría; Demasiado morboso!" O cosas asi ._. cmo sea, si ya no tengo lectoras lo entiendo u_u pero seguire subiendo, quiero acabar esta novela, porque no me gusta abandonar las cosas que hago.

Las quiero mucho.

Que Dios als bendiga :)

 

 

Con amor,

Dianna.

 

Libro II Capitulo I&II

She's not me

Libro II

Capítulo I

"Nos hizo mal el verano".

NICHOLAS JONAS.

 

El jodido despertador de Joseph comenzó a sonar con su insoportable musiquita a las seis de la mañana...

Fue cosa del azar que se encontrara en la mesita de noche más cercana a mí por lo que fácilmente pude tirarla al suelo de un manotazo y para mi suerte, las pilas salieron volando y el fastidió terminó.

-Estúpido- Me gritó Joseph- Ese despertador es mío, no sé porque te empeñas en destruirlo.

Lo escuché correr sus sabanas, y ponerse de pie antes de que la luz blanca me cegará por breves instantes.

Por vicio y práctica, en dos segundos ya me había cubierto la cara con una de mis sábanas azul marino.

Suspiré al recordar que todo ese mes tenía que portarme bien si no quería que me inscribieran como niñero.

-Joseph, hermano- noté forzada mi voz por lo que simulé una toz repentina- ¿Por qué ese... despertador está sonando...

-Un despertador te despierta- Respondió con voz recargada de obviedad.

-No me dejaste terminar, me refería al porque tan temprano.

-Bromeas, ¿Cierto?

-No

-Hoy es tu primer día de clases.

-Mentira- Grité como respuesta mientras me retiraba de un jalón la sabana y me sentaba de golpe.

-Nicholas eres sumamente ridículo- rió mi hermano el traidor.

-Yo entró la próxima semana. - Aseguré de cualquier manera.

-Eso no es verdad, vaya, que atención le prestas a Mamá...

-Perce me dijo que entramos la próxima semana-me defendí recordando las palabras que había usado mi mejor amigo Perce la noche anterior.

"¡Qué suerte! Mamá me dijo que entramos la siguiente semana!"

-Él entra la próxima semana- Colocó su diestra en su frente y comenzó a menear la cabeza de lado a lado- ¿Cómo puedes ser tan... ¡Nicholas! Este semestre lo rifaron hermano ¿Sí? Lo rifaron, la mitad de la escuela entra la próxima semana, y la mitad entra hoy.

-¿Cómo lo sabes?

-Te llegó una carta

-¿Lees mi paquetería, traidor?

-¿Traidor? ¡Llevas dos meses llamándome de ese modo y ni siquiera sé porque!

-Deberías de saberlo, es tan obvio-rodé los ojos con fastidio.

-¿Es por lo de _______, verdad?

Ni siquiera me molesté en contestarle, de un solo movimiento logré ponerme de pie y caminé hacía el baño de esa habitación con toda la flojera del mundo recargada en mis hombros pero convencido de que si me alistaba rápido, estaría lejos de ese inútil en poco tiempo.

 

 

 

 

-Buenos días Nick- Me saludó mi madre apenas me vio.

Mis instintos gritaban pidiendo una mala reacción como se me había hecho tan natural en el último mes, pero mí parte cuerda me hizo actuar correctamente, y tampoco puedo dar un prejuicio puesto que no quería perderme las fiestas típicas de chicos de último semestre escolar por cuidar a niños babosos.

Tuve que hacer un gran esfuerzo y contar en mi mente hasta diez para relajar mi cuerpo.

Sonreí.

-Buenos días mamá- me acerqué a ella y besé su mejilla derecha después de prácticamente 60 días- ¿Cómo amaneciste?

Dejé mi mochila tirada en el suelo y arremangué un poco las mangas de mi camisa negra para poder comer más cómodo.

-Muy bien Nick- me miró completamente extrañada, pero luego pareció tener su momento intuitivo- parece que alguien de verdad espera tener permisos próximos.

-Quiero portarme bien, realmente no sé que me sucedió- mentí.

Era sumamente triste que después de ser un chico en contra de la gente falsa, me volviera uno, pero era necesario, era por el bien de mi popularidad.

-Si bueno Nick, lo importante es que estas de vuelta- Me sonrió mientras depositaba un plato con huevos estrellados en mi lugar.

-Buenos días Denisse- Se escuchó la voz del ser más... inaguantable del mundo entero.

Ah, mágicamente recordé porque cambié mi forma de ser, pensó mi mente enseguida de forma irónica.

Me reí disimuladamente de mis propios pensamientos.

-Oh, buenos días Nick.

Apenas asentí medio sonriendo y elevando un poco mis cejas, mientras apropósito y con el fin de no tener que dirigir ni una sola palabra a ella me atragantaba con jugo de naranja.

-Bueno mamá- hablé al fin cuando ni una sola gota se regocijo en aquel vaso de cristal- me voy temprano porque iré a buscar a Kristen...

Caminé con pasos extremadamente largos hacia el fregadero para depositar mis valijas antes de tomar y colgar mi mochila en mi diestra. Me faltaban 3 pasos para poder salir de aquel lugar cuando me llamaron:

-Oh Nick querido- me llamó mi mamá. Me detuve en seco y puse mala cara, pero la compuse enseguida mientras giraba sobre mis talones.

Tranquilo Nick, tranquilo, esto lo haces por el bien de la diversión.

-¿Sí?

-¿Podrías llevar hoy a la escuela a ___________? Van al mismo lugar y le ahorrarías veinte minutos a Joseph, y unos cuantos litros de gasolina a su coche.

Sonreí chocando con fuerza mis dientes.

¡NOOOOOOOOOOOOOOOO! ¡JAMÁS! ¡NUNCA!

-Esté... yo...

Mi celular comenzó a vibrar y me sentí salvado por la campana, con un gestó pedí un momento de silencio pero, la verdad es que no sabía que esa llama resultaría ser mi perdición y que fue todo un error haberla tomado.

-Era Kristen mamá, está enferma, no voy a ir por ella...- Bajé la vista para no hacer tan obvia mi ira- yo ya me voy, si ella se sube al coche bien y si no también- anuncié con mala ganas, pero apenas me di cuenta intenté corregirlo- era broma- sonreí y pronto mi sonrisa se alargó más al darme cuenta el gesto de alivio de mamá (gesto que significaba que me creía)- vamos _______, es el primer día quiero ser puntual- le sonreí a mi mamá y comencé mi marcha hacía el auto- adiós má!

 

 

-Entonces... ¿Estas consiente que esta incomodidad estará el resto del curso escolar? - Me preguntó aquella persona que ante todos era mi prima.

-Lamentablemente.

-¿Por qué me odias?

-Creo que lo sabes

-¿Por llegar a tu vida?

-Por arruinar mi vida-Corregí.

Carraspeé los dientes.

Ella despegó su vista perdida en el suelo y la posó en algún punto muerto del paisaje de adelante.

-Nunca me había subido a tu auto... y tengo que felicitarte, esta muchísimo más limpio de lo que esperaba. No creí que fueras tan ordenado.

-No me conoces- me defendí

-Porque no me dejas- resopló ella.

Entonces, mi mente me recordó otra cosa importante.

-No me digas que también te regresaras conmigo- le pedí en tono de súplica, pero luego corregí mi acento rudo- ya sabes, creo que hoy llego a casa hasta la noche.

-¿Perdón?

-Por favor, tienes un teléfono, le timbras al imbécil de tu novio Rodrigo y como perrito galdero llegará por ti.

-No le digas imbécil- escupió las palabras, pero aún sin perder la calma- ni perro faldero, que si acaso eso eres tú de Kristen.

Ignoré sus últimas palabras y me centré a responder las primeras.

-Disculpa- reté irónico- es la única explicación que le encuentro para que alguien pueda salir con...- aunque pensaba ser malo, mi mente formuló otra manera de fastidiarla- Oh Dios, ¡Gracias! Qué suerte que mi novia está enferma, Liza Thomson luce...- relamí mis labios con desdén y abrí mi puerta apenas terminé de estacionarme. Tomé de uno de los compartimientos mis lentes de sol y me los coloqué- bien ya sabes, te odio tu me odias, solo si preguntan  eres mi prima y me obligaron a traerte. Sabes que yo por propia cuenta jamás lo haría.

 

 

 

 

Era el medio día y no podía irme mejor. La verdad, siempre había tenido la fortuna de ser popular igualmente con reglas. Nunca me dejaba llevar al máximo ni cometía estupideces; a todas mis novias les había sido fiel todo el tiempo y mi máximo de fiestas era una a la semana. Solía caracterizarme por ser el campeón del equipo de futbol del colegio, pero solo por eso. Era un líder justo y soberano... pero eso había sido antes.

Resultó fascinante saber que muchas chicas que nunca me imaginé morían por mi (en realidad, casi toda la escuela) y eso era algo con lo que se podía jugar.

Eso no era lo único bueno, si no que además en todas mis clases hasta entonces me había tocado como Fred Light y Perce Rodríguez, mis mejores amigos, además de que en todas las clases contaba con tres o cuatro mataditos que con conseguirles una cita me pasarían las tareas de toda la semana.

Pero sin duda, la mejor parte era que nadie me había preguntado por aquella cosa que mis padres le llaman mi hermanastra y que no me había tocado con ella en ninguna clase... salvo francés.

Torcí el gesto al recordar eso.

 

-Te tengo un reto- anunció Fred con una sonrisa pícara- pero primero, ¿Vas a la fiesta de hoy?

-¿Fiesta de hoy? - pregunté confuso.

-¡Vamos! Te mandé como 10 mensajes avisándote que George daría fiesta...

-Es Lunes- me defendí mientras colocaba mi mochila en la mesa del comedor y la abría para cerciorarme de que los mensajes hubieran llegado- además, no me llegó ninguno.

-Rayos, estúpido teléfono anda fallando- maldijo- pero, ¿Iras de todos modos, cierto?

-¿Perce va? - Pregunté yo dudoso mientras con mi tenedor simplemente jugaba con la peor comida de la semana: pastel de carne.

-No, no va- respondió con ira y tristeza a la vez antes de que escuchara el gas de su refresco al abrirlo- es lunes, ya sabes como es.

-Es nuestro mejor amigo, no podemos ir sin él- me defendí.

-Si ya sé que es nuestro mejor amigo, y la verdad es que es demasiado bueno porque para tener tantas diferencias entre ellas nuestras prioridades principales, no sé como seguimos siendo casi hermanos.

No tuve que preguntar acerca de "las prioridades principales" porque era casi obvio.

Perce resultaba ser sumamente fiestero, se quitaba hasta el final de las fiestas, tenía personalidad muy coqueta, pero también jamás tomaba, y jamás reprobaba ni una sola tarea y menos una materia, para ser más exactos era el típico niño que si veía un 80 se ponía histérico; también era fiel tanto con amigos como con chicas, tal cual yo solía ser un tiempo atrás.

Perseo era como el chico bueno de la banda, pero era el mejor de todos los amigos aparte de que lo conocíamos desde el jardín de infancia, por lo que simplemente no podíamos abandonarlo.

Fred siempre había sido muy relajita, extremadamente fiestero, medio mujeriego pero igual y jamás malo. Sí, era el más aventado de los tres pero tampoco era de esos maleantes que en la escuela son un fiasco y todo el tiempo está en problemas. Fred no era alguien como Perce pero de sietes no bajaba. Y su problema con las chicas, podría jurar que cuando se compromete enserio con alguien jamás la dejaría ni engañaría porque ya había vivido eso antes, y después de dicho rompimiento Perce y yo... bueno, en primer lugar subimos varios kilos por culpa de ese estúpido ya que tuvimos que beber con él muchísimos litros de helado, últimamente es que los dos andábamos interesados en otras chicas porque nuestras novias nos atraían físicamente... y nada más.

-Pero...- lo invité a seguir casi al instante, ya que conocía ese tono de voz.

-Piénsalo, tu novia está enferma, mi novia está en Inglaterra, y habrá muchas chicas sensuales...

-Eres un fiasco- lo acusé y el solo bajó la vista- pero yo soy todo un imbécil por concordar contigo- sonreí con ganas.

-Entonces el reto es haber quien consigue más ligues, y quien besa a una chica más rápido...

-Pero, eso sería ser infiel.

-Vamos Nicholas, nunca lo hemos sido, una vez que lo hagamos...

-Te hizo mal el verano- reprendí meneando la cabeza de lado a lado.

-¿Y a ti no?

-Buen punto.

 

 

 

 

She's not me

Libro II

Capítulo II

"Plan maestro".

NICHOLAS JONAS.

 

 

-No, no vas Nicholas- Reprendió mi madre sin siquiera mirarme mientras terminaba de enjuagar un plato.

-Pero mamá, es la fiesta de inicio de curso y toda la escuela va a ir...

-Es Lunes Nicholas, ¿Cómo pretendes que te deje ir? Será un lío despertarte mañana porque ni creas que te salvarás de ir.

-Si me levanto mamá ¿Si?

Mi madre regresó al fin su vista hacía a mí que me encontraba sentado en el desayunador y jugaba con un vaso de plástico medio vacío de agua que aún no me decidía a beber.

-Bueno...- Aceptó yo reaccioné al instante y sin poder evitarlo me coloqué de pie y corrí a abrazarla con efusión.

-¡Gracias, gracias, gracias! Eres la mejor mamá del mundo.

-Hay una condición Nick- comentó mientras me devolvía el abrazo.

Suspiré, ya lo venía venir.

-Tendrás que llevar a tu hermana...

-Hermana adoptiva- corregí en voz baja, pero mi mamá logró escucharme y entrecerró los ojos- además, eso es imposible.

-¿Acaso no quieres ir?

-Sí, claro que quiero ir, pero yo creo que en unos minutos bajará ella y te pedirá permiso para ir...

-Pero ella no está en último año- Se defendió sin entender a que me refería.

-Pero Rodrigo Dean se lleva muy bien con los chicos de mi grado.

-Oh. ¿Hasta tú te has dado cuenta? ¿Crees que sean novios? - Abrí los ojos como platos, sin poder creerlo.

_____ y Rorigo le habían estado mintiendo a toda la familia, pero eso no podía ser porque estaba seguro que Joseph estaba enterado...

Al menos de que Joe también sea secuas.

Oh sí, los había pillado.

-No lo sé mamá- mentí- pero si quieres que la llevé, yo lo haré con gusto- Sonreí malicioso.

-No, está bien irás solo, Rodrigo es sumamente agradable pero eso no le quita que es de la edad de Joe y que la linda Samanta quedó muy destruida cuando él terminó con ella.

-¿Samanta? - pregunté sin recordar.

-Sam, la hija de la señora Jefferson.

-¿La vecina de Perce?

-Sí ¡Por Dios Nicholas! ¿En qué mundo vives?

-Vivía por favor- sonreí- recuerda que ya estoy de vuelta- besé su mejilla y le susurré un "gracias de nuevo" antes de salir disparado hacía mi cuarto: tenía un plan.

 

 

 

 

 

 

 

 

-Buenas noches Fred ¿Veniste por Nicholas? - escuché a mi madre preguntar abajo después de abrir la puerta.

-Holas señora Jonas- saludó amable- sí, la verdad es que sí.

-¿Quieres subir? Ya debe de estar listo.

-Claro, muchas gracias.

Escuché unos pasos rápidos subiendo las escaleras y pronto escuche unos golpecitos innecesarios en mi puerta abierta.

-Pasa y cierra la puerta Fred- le indiqué mientras yo desabrochaba los primeros tres botones de mi camisa y acomodaba el collar tejido que llevaba puesto- necesito que me ayudes a fregar a Rodrigo Dean.

-¿Qué te traes contra él? - Me preguntó después de acatar lo que le pedí.

-No es contra él, o no directamente. Es más bien contra ______ y Joseph.

-¿Contra tu prima y tu hermano? - Sí, triste pero realidad, ni siquiera Fred conocía la verdad.

-Sí, esa méndiga me robo mi habitación y privacidad y ese traidor la apoya más a ella que a mí.

-¿Y qué tiene que ver Dean en todo esto?

-¿Bromeas cierto? - le pregunté mientras me volteaba hacía a él y alzaba una ceja con incredulidad-  hermano, son novios ¿No te has dado cuenta?

-¡Rayos! ¡Es verdad! - aceptó mientras se propiciaba un manotazo a sí mismo.

-Y mis padres no lo saben, y el traidor para que eso suceda es mi hermano.

-¿Y tus papás pueden decirle que no tenga novio?

-Ammm... pues mis papás pueden regañarla porque... pues están... y... sí, sí están a su cuidado y a mi mamá no le agrada nada. - dije inseguro de mi mismo.

-¿Qué tienes en mente? - preguntó dudoso, y como no estarlo, había tartamudeado de más en la oración anterior.

-Lo hacemos tomar, le pagamos a una chica para que se lo ligue, tomamos fotos, y alguien las deposita en el casillero de ______ mañana.

-Genio ¡Eso eres!

-Gracias-reí.

-¿Y cómo sabes que Rodrigo va a ir a la fiesta?

-Tú vas a pasar a buscarlo.

-Bromeas.

-No.

-¿Cómo mierda esperas que se suba a mi auto? No tengo tanta confianza con él.

-Se lleva muy bien con la rubia de tu novia.

-Eso no es verdad.

-Tienes razón, estoy alucinando, él odia a Hilary y a Kate... pero tengo una mejor idea.

-Dime.

-Después de lo que le hizo a Sam, ella nos querrá apoyar.

-Explícate.

-Ella le pedirá que lo acompañe, y ya ahí y él borracho él será la chica, lo detesta tanto ahorita que aceptará.

-Sam no aceptará si se lo pides tú, sobretodo porque la rechazaste hace tres meses.

-Hace tres meses yo era todo un santo, no la rechace apropósito, no me di cuenta como todo un sonso.

Estalló en carcajada.

-Bien, Perce nos ayudará en eso, estoy seguro.

 

 

 

{...}

 

 

 

 

 

 

according to you i'm looser stupid i can't do anything right.

no, not really.

according to you i'm a good writer... & i still unbelieve it.

love ya & thanks so much for you support!

 

 

 

PEEEEEEEEERDOOOOON ANDUVE OUT! mas out de lo k esperaba porke 5 dias se conviertieron en en doble :| y me era imposible subir u_u peeero aprendi demasiado y eso es bueno para mi vida, para la novela, para mi misma.

Me gustó esta idea que tuve, de que la novela este dividida en 2 libros, bueno les dire un adelanto: serán III libros :3 jajajaja pero ahorita vamos en el segundo, que sera creo que el mas largo, como sea las quiero muchisimo y las aprecio mucho y les doy muchisimas gracias por no abandonarme y les pido apoyo para darme a conocer porfavor u_u me da pena pero no se qe mas hacer :| como no tengo mucho tiempo no puedo promocionarme :( y a veces no puedo devolver firmas pero creanme que lloro con sus comentarios y esos son los que me alentan a escribir *-*

Gracias por todo.

Y Gracias por emocionarse con _______ en el otro libro y espero que se emocionen con Nicholas en este.

 

 

Con amor y una sonrisa de felicidad y satisfaccion,

Dianna :)

 

 

 

Capítulo XI

She's not me.

Capítulo XI

"Cuerda".

 

-Despertaste- Afirmó una voz apenas abrí los ojos de golpe, después de haber soñado que caía de un acantilado.

Una luz blanca flameó mi vista, obligándome a cerrar de nuevo los ojos,  por lo que decidí empezar a parpadear para poder acostumbrarme a la luz.

La voz que me había hablado era cálida, y mi inconsciencia pareció reconocerla, solo que yo fui incapaz.

Escuchaba todo como si estuvieran a metros de distancia, pero algo me decía que solo era una sensación.

-¿______ puedes oírme? - Insistió de nuevo una voz; esta vez estaba segura que no era la misma que me había hablado hacía apenas unos segundos, pero esta nueva si logré diferenciarla.

-Joe- Gemí de angustia al poder enfocar al fin mi vista, y darme cuenta que me encontraba en mi habitación.

Observé la inmensa sonrisa que adornaba su rostro durante un segundo antes de que un fuerte dolor de cabeza azotara mi cabeza y me obligara a cerrar con fuerza mis ojos.

-Lo siento tanto, tanto, tanto...- la voz que se disculpaba, y que estaba recargada de arrepentimiento puro la reconocí como la primera voz, y además descubrí a su poseedor: Rodrigo.

En medio del terrible dolor de cabeza -en el que sentía que alguien apretaba con fuerza mi cráneo- intenté recordar cómo diablos había conseguido llegar a mi habitación y porque se disculpaba Rodrigo, pero fui incapaz. Entonces, decidí ignorar su comentario.

-Joe- hasta ese momento fui consciente de mi voz ronca, pero eso no me detuvo- Joe ¿Cómo diablos llegué aquí? - Enredé mi diestra en mi cabello y del tirón que había tomado con desesperación mientras habría mis ojos con lentitud.

Observé la mirada preocupada y con cautela de Joseph durante un segundo, para el otro mirar con detenimiento la fuerte y abrazadora mirada de Rodrigo.

En realidad, todas sus facciones pedían lo mismo: todos deseaban perdón. Sus ojitos estaban entreabiertos apenas, no como siempre que irradiaban felicidad. La tinta azul que deleitaba en estos estaba apagada, triste. Su labio inferior subía ligeramente el superior.

Sus cejas estaban acomodadas un poco más arriba de lo demás.

Mi corazón sintió un sismo interno: sentí deseos de correr a sus brazos y decirle que no sabía que había hecho pero que no tenía importancia, decirle cuanto lo quería y hacerlo reir de alguna manera.

Pero entonces, las cortinas abiertas (justo como las había dejado por la mañana) captaron mi atención. Bueno, en realidad no fueron exactamente las cortinas, si no las ventanas, lo que dejaban entre ver los ventanales...

La fría y obscura noche.

Era de noche.

Según mi cálculo de acuerdo a la creciente falta de luz en el cielo, eran al menos las 11:00 pm, pero como siempre mi mente reaccionó de una manera aleatoria que jamás pensaría. No me preocupé, no, de hecho me alegré: hacía días que no tenía el cuidado de apreciar y disfrutar la iluminación que brindan cada noche las estrellas.

Además de que esa noche estaba de suerte, los astros resplandecían más que nunca.

-Joe, relaja tus facciones, no me gusta verte así- le pedí distraídamente mientras intentaba localizar los controles de todas mis extremidades para poderme levantar de la cama y acurrucarme en el suelo frente a uno de los ventanales.

-Lo siento, es que estar alado de este... estúpido me mata- Confesó con tono enojado.

Entonces, me di cuenta que debía prestarles más atención.

Y para mi suerte, conseguí sentarme en la cama al primer intento, aunque ese rápido movimiento permitió al dolor comenzar de nuevo.

-Muy bien, necesito que me digan en que lío me metí ahora, porque sinceramente, algo interno me dice que todo esto es mi culpa, pero mi mente de pacotilla no me deja recordar- me quejé tragando saliva.

Estaba nerviosa repentinamente.

Joe, abandonó su posición de pie enfrente de mí y se sentó en la cama.

Rodrigo dudó, pero al final optó por apenas dar un paso de medio centímetro hacía mí.

Algo de verdad debía de estar mal.

Mi hermano alzó su diestra entre la distancia que nos separaba, y acarició mi mejilla mientras sonreía de costado, entonces un segundo después regresó a su ceño fruncido y dejó caer su extremidad.

Intenté recordar con fuerza, pero conseguí el mismo resultado: nada.

Suspiró con fuerza.

-Me siento el peor hermano del universo- Me susurró mientras cerraba su mano libre en un puño y apretaba los dientes- Lo siento. - Desde la primera silaba de la primera palabra que pronunció, hasta tiempo después de que terminó su oración bajó su voz temblaba y su vista se paseaba por el suelo.

-Y yo me siento la peor hermana- dije con sinceridad, ya que verlo así me ponía mal- pero quiero saber, ¿Por qué nos sentimos así Joseph?

-Yo...- Iba a comenzar su explicación cuando mi estúpida cabeza sufrió de otro ataque de dolor.

Cerré los ojos, y puse todo mi empeño en tratar de disimular el dolor, pero parece que no funcionó ya que al abrir mis ojos al segundo siguiente, las miradas de mis acompañantes derrochaban preocupación.

-No se preocupen- Sonreí- son simples jaquecas.

Los dos bajaron la vista enseguida, pero gracias a Dios, alguien se decidió a dirigir unas palabras.

-Lo siento mucho- repitió por enésima vez Rodrigo- yo jamás debí dejarte ir al baño sola, nunca creí que Zara despertaría al momento... yo debí- su explicación seguramente duraría un buen rato, pero lo interrumpí:

-¿Quién es Zara?

Abrió los ojos como platos, y entonces regresó su vista a Joe, que hizo justo lo mismo.

Intercambiaron miradas un par de segundos y no pude evitar que la dicha escena me causara gracia. Me las arreglé para debilitar mis carcajadas y reducirlas a una simple sonrisa.

-¿Sabes qué Rodrigo? Este es tu lío, yo hablaré con ella después, tu eres el único que sabe exactamente como sucedió y sé que no me lo vas a confiar, pero si fue algo malo y me entero...- Entrecerró los ojos entonces con furia, apretó los dientes mientras los mostraba y pasó el índice de su diestra por su garganta, disimulando un cuchillo que lo cortaba.

Con esta última amenaza, se salió de un portazo.

Parpadeé perpleja.

-Todo mundo anda furioso conmigo, pero agradezco que yo sea el más enojado de todos- susurró.

Me coloqué de pie, y me di cuenta que continuaba llevando el mismo vestido que usaba en la mañana.

Suspiré.

-¿Por qué Joe esta tan enojado conmigo? - Pregunté torciendo el gesto sin disimular el dolor que eso me causaba- Y ¿Por qué crees que yo estoy tan enojada?

Rod dio un paso hacia mí, y tardó un par de segundos en decidir ocupar el mismo lugar que Joseph hace un momento.

Estiró su diestra como Joseph hace un rato, mientras me miraba a los ojos, cosa que aceleró mi ritmo cardiaco, pero no se atrevió ni siquiera a rosarme antes de dejar caer su diestra.

Bajó la vista, apenado.

-¿No recuerdas absolutamente nada pequeña?

Pequeña. Pequeña. Pequeña.

Esa fue la llave que logró abrir la cerradura de mis repentinas lagunas mentales.

Un flashback me abrumó al instante.

Una chica alta, de piel blanca como el granito y cabellos rubios asimilando el color de oro abarcó todo lo alto y ancho de mi mente.

Torcí el gesto mientras recordaba el sabor de la bebida que aquella chica me había entregado, y logré verme a mí misma caminando hacía el estudio, y al abrir la puerta de este pude sentir de nuevo la emoción que me causó que mi vista chocará con la de Rod.

Pero hasta ahí llegó mi recuerdo.

-Recuerdo haber conocido a Zara...- Hablé despacio- y puedo sentir aún en mi paladar el sabor de la coca-cola que me dio a probar, ella dijo que sabía rara, y me ofrecí a tomar un trago para comprobar...- esperé una respuesta, pero como no hubo, seguí de largo mi explicación- su sabor era amargo, pero extrañamente delicioso, me encantó, y ella se dio cuenta por lo que enseguida me la regaló con la condición de que me la tomará toda al momento, cosa que hice sin problema...

"Mi recuerdo termina con...

-Con...

-Con tus ojos- cedí ruborizándome.

De nuevo Rodrigo representó el mismo movimiento precario: levantó la diestra cubriendo el espacio que nos separaba, pero enseguida segundos inminentes antes del contacto, se torcía y regresaba a su posición.

-Soy todo un imbécil.

Me harté y fui yo quien recorrió de un movimiento el espacio que nos separaba, sentándome a su lado.

-¿Qué sucedió? ¿Qué hice?

-No fue...

-Cuéntame todo, quiero saberlo todo.

Desvió su dulce mirada de mí, y la perdió en algún punto muerto lejos de mí, pero entonces suspiró y habló.

-Tú... la bebida que te dio Zara era Ron ______, y era uno muy fuerte...

-¿Ron? - Pregunté atónita.

-Eres tan inocente linda... me agrada mucho eso de ti, pero ahora me hace sentir demasiado culpable.

-Rodrigo Deal, ¿Qué diablos dije mientras me encontraba borracha? ¿Qué hice? - Le pregunté seria. - Y quiero que me digas ahora.

-Mencionaste cosas sin importancia, que no son verdad, pero como no sabías lo que decías...

-Dime que dije.

-Tú... dijiste que yo te gustaba...- Abrí mis ojos como platos, atónita una vez más, y requerí de mucho a concentración para no dejar abierta mi boca como estúpida.

¿Cómo pude decir eso? ¿Rodrigo Deal gustarme? No. Eso no es posible. No de nuevo. Eso si es posible. Es la explicación perfecta del porque siempre lo quiero cerca, de porque sus ojos me alteran, de porque su tacto me intimida. De porque sus labios me gritan... Rodrigo gustarme. No puedo creerlo...

 

Y es que no podía ser. Yo le había declarado mi amor sin antes darme cuenta yo misma de que lo quería.

Yo estaba tan... atónita y muerta de miedo internamente, que no presté atención a su posición cabizbaja y a su mirada triste.

Hasta segundos más tarde, que decidí posar mi vista en él.

No es todo lo que sucedió, intuyó mi mente.

-Hice algo más- me auto acuse.

-Sí

-¿Qué hice?

Hubo una pausa que me pareció nunca acabar y que resultaba sumamente dolorosa y terrible.

-Me besaste.

-Lo siento- respondí como un reflejo mientras mi piel asimilaba el color de un tomate y mi cabeza se debatía internamente.

Debía ser la peor persona del universo. De verdad.

Desvié mi mirada mientras asentía varias veces como una completa idiota.

Intentaba poder comprender todo. Era demasiado para mí.

-Se que no quisiste- me defendió inmediato- Y la razón por la que estoy tan apenado y siento que no merezco tu perdón, ni tu amistad ni nada por el estilo es porque... me aproveché de tu situación y... te devolví el beso...

Entonces, necesite de un gran esfuerzo para que mi quijada no cayera al suelo, mientras mis ojos perdían su órbita y descuidadamente se posaban en él que observaba con desconsuelo un punto muerto del paisaje.

-Tú... tú...- Me callé repentinamente.

Hubo una pausa incomoda, pero necesaria.

Necesitaba ordenar mis ideas, cosa que era difícil tomando en cuenta que eran sumamente descabelladas.

-Lo siento, de verdad- disculpó después de varios minutos mientras se ponía de pie y guardaba sus manos en sus bolsillos.

-Rod- lo llamé mientras de un solo movimiento me ponía de pie y tomaba su diestra- ¿Por qué me devolviste el beso?

Escondió su mirada en el frío suelo mientras con su izquierda despeinaba con desesperación su cabello.

-Yo... no lo sé... supongo que... solo me dejé llevar y de verdad me arrepiento.

Cuatro palabras.

Cuatro estúpidas palabras.

¿Alguien podría pensar que con cuatro estúpidas palabras alguien podría tomar tu corazón, partirlo en mis pedazos y para tu propia mala suerte mantenerlo con vida?

Un dolor físico se puede curar.

Un dolor emocional es terrible y devastador.

Pero, esto era mayor. Y no comprendía porque.

Sentí un fuerte dolor en el pecho, que me obligó a cerrar los ojos con fuerza, incluso más que con la que lo hacía con mis repentinas jaquecas.

Mis ojos se bañaron en agua salada, y mis labios luchaban por encerrar los sollozos.

Solté su mano y baje mi mirada.

Lo sentí caminar un par de pasos hacia la puerta y lo escuché abrirla, pero dos segundos después sentí sus cálidos y gigantescos brazos rodeando mi cuerpo.

-_____, _____, ¿Qué sucede? - me susurró al oído, preocupado.

-Yo... Rod suéltame, arruinaré tu camisa.

Esperaba que me hiciera caso, que estúpida.

Me abrazó aún más fuerte, y eso... me hizo sentir mucho mejor.

-Perdóname, se que fui todo un imbécil, si no me quieres volver a ver...

-Ni... lo... digas- logré decir entre sollozos fuertes- ese es el pro... problema, yo te quiero seguir vi... viendo y...

Hice una pausa en la que, el apreció perder la cordura y su lucha personal por no mirarme a los ojos lo derrotó.

Sus ojos azules centellaron ante mi mirada y fue hermoso.

-Yo no me arrepiento de haberte besado- completé al fin.

Esperaba que me mirara mal, con cara de pocos amigos, que me soltará enseguida, que aunque sea se disculpara por no corresponderme y saliera de la habitación...

Pero todo lo que conseguí, fue una sonrisa. Una sumamente torcida. Una completamente natural. Una de él.

-¿De verdad?

-Sí- acepté tímida, aumentando aún más el tono rojizo que adornaba mi cara.

Él acomodó un mechón rebelde de mi cabello con dulzura.

-¿Por qué... ¿Pensabas decirme?

-¿Decirte qué? - sabía exactamente a lo que se refería, pero aún así pregunté.

-A que te gusto-

-Yo jamás dije eso- Negué con un tono que jamás había usado, uno... coqueto.

-No con palabras exactas.

-Tonto.

-Pero ese tonto esta... enamorado de ti.

-¿Enserio?

De repente, más de mil mariposas comenzaron a bailar en mi estómago, pero fue aún mayor cuando él se inclino un poco hacía abajo, acercando su rostro al mío.

-¿Enserio qué? - Me preguntó entonces siguiéndome el juego, elevando una ceja.

-No seas un tonto y bésame- le pedí riendo.

Abrió la boca unos segundos para luego regresar a su risa y rodeaba mi cintura.

Sentí sus labios por primera vez estando cuerda y fue más que mágico...

 

 

{...}

 

"You say you'll know when you really find the one but is hard to tell with the damaged that's been done" JJ in his new song.

 

~whatever.

 

 

Really really like it, but this chapter it's a little bored.

 

Muy probablemente este sea el único capítulo que subiré en Junio, y me disculpo por esto pero este mes me resulta imposible :(

Estoy muy emocionada porque cada vez me imagino más cosas y el siguiente capítulo estará... buenísimo. Valdrá la pena esperarlo, o eso quiero yo :)

Me pasaré al fotolog tambien, pero eso será completamente aparte, aqui seguiré subiendo normal.

Las quiero y les agraadezco su comprensión.

Y comprenderé yo si no las vueelvo a ver por aqui, o si pierdo lectoras.

Yo le ssigo agradeciendo de corazón, que me ayuden en esta aventura :)

 

 

 

Con amor, una sonrisa y algo de locura,

Dianna.

 

PORFAVOR!

SUBI AL FIN A:


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esa novela a mi me da risa & la amo & es mia :D espero qe la lean! ssi ya se qe lo qe escribo esta aburrido & entendere si no la leen :( pero les pido el intento porfavor! :(

Capítulo X

She's not me.

Capítulo X

"Borracha".

-Buenos... ¿Pasa algo? - preguntó Kevin rompiendo mi burbuja de pensamientos.

Me encontraba sentada en el suelo de madera que se encontraba enfrente de mis grandes ventanales, admirando el valle mientras abrazaba mis piernas con ambas manos y descansaba mi cabeza en estas.

-Yo...  nada, solo estaba pensando.

-Pensando en algo que te pone mal, seguro- me acusó con sus palabras y mirada, mientras se sentaba a mi lado.

-No es... eso.

-No- alargó la palabra, mientras rodaba sus ojos haciéndole énfasis al sarcasmo.

-Bien, como quieras- respondí mientras abrazaba aún más fuerte mis piernas.

No discutiría contra él.

-No, oye no te pongas así

Alce mi mirada, y me incorporé de golpe.

Entonces estire mi diestra para ayudarlo a levantarse mientras ladeaba la cabeza de lado a lado intentando sacar a Nicholas de mi mente. Aún no sabía que debía hacer, pero para intimidarlo seguramente debía acusarlo, aunque eso no fuera algo que haría en otros momentos.

Tranquila, me repetí más veces de las que debía y aún así no logre controlarme.

-No sucede nada Kev- Mentí mientras le sonreí- ¿Ya desayunaste? No sé mucho de cocina, pero mis hot cakes

Están bastantes decentes.

Me miró confundido, sus ojos derrochaban desaprobación pero algo en su cabeza debió convencerlo de que era mejor creerme, o al menos fingir que sí lo hacía.

-Bien, probémoslos- Sonrió mientras aceptaba mi ayuda.

 

 

 

 

 

 

-Nunca nos dijiste porque la traición- Me acusó Joseph mientras detenía el auto en un semáforo.

Me sorprendió que usara el plural en su oración, si solo nos encontrábamos él y yo manejando hacía la casa de su mejor amiga Vanesa.

-¿Traición? - pregunté confundida.

-Te fuiste después de que prometiste que nos avisarías para irnos juntos- se quejó con un dejo de dolor en la voz.

-Joe yo...- Dudé. No sabía que podía decirle, la verdad es que tampoco yo sabía porque me había dolido tanto ver a Nicholas con... ella, ya que la vaga excusa de que porque prefiere a alguien de la que todo mundo habla mal, simplemente apesta. - Me sentí mal.

-¿Mal? -

-Sí, mi cabeza comenzó a matarme.

-Me hubieras dicho.

-No iba a hacer que te perdieras la fiesta.

Suspiró.

-No me importa perderme la fiesta, es cosa de orgullo ¿No puedes verlo? Un hermano mayor siente la tremenda obligación de cuidar de su hermana. Es algo prácticamente de vida o muerte. Y ayer no lo conseguí.

Abrí los ojos como platos. ¿Cómo podía decir eso?

-Joe, llevo 5 días siendo tu hermana.

-Desde el momento en el que te vi, mi cuerpo entero me dio la señal de protección y ayuda.

-Ridículo- me quejé.

-Pero cierto...- A completó.

Sonreí. Era infinitamente hermoso.

-Aquí es- anunció mientras le bajaba la velocidad del auto y giraba el volante para conseguir estacionarse en un restringido espacio enfrente de una casa pequeña de color melón, que complementaba el espacio faltante con un segundo piso.

Pude ver como la molestia que invadía en parte los ojos de Joe, fueron remplazados por una gigantesca y cargada de alegría sonrisa al, una chica alta, de piel tostada, cabello castaño muy obscuro- casi negro-, muy largo y lacio  vestida con un vestido blanco corto, apropiado para la estación del año, salía a salpicones de la casa.

La misma risa, pero en versión femenina, se extendió por su rostro.

Joe pareció olvidarse de que vino conmigo. Sacó la llave del auto sin molestarse en apagar la ventilación y la radio y bajo de un solo salto del vehículo.

Me comencé a reir sola.

Eso no es solo amistad.

No, claro que no.

Uy, Joseph enamorado de su mejor amiga.

Como he dicho varias veces no tengo experiencia en el amor, pero esos pensamientos nacieron solos. Era como un sexto sentido.

Simplemente, era como si gritará estar enamorado.

Bajé del auto y los encontré platicando muy entretenidos.

 

-Joe, tienes que cerrar el auto- le recordé mientras asentaba mi diestra en su hombro.

Más que para la seguridad del coche, era para asegurarme de que el recordaba mi presencia.

Aunque igual y se lo hubiera tenido que decir, tenía que suplir el trabajo de Kevin -ya que Joe siempre olvidaba que poner el seguro-.

Sacudió la cabeza de lado a lado cuando regresó su vista hacía a mí, sobresaltado.

-Lo... lo siento. - Hizo una pausa mientras tanteaba los bolsillos de su pantalón de mezclilla obscura- que tonto, ______ ella es Vanesa, mi mejor amiga.

"Y Nessa, ella es _______, mi hermana.

-¡Hasta que te conozco!

Sentí a mi estómago contraerse y a mi cabeza marearse mientras ella se tiraba a mis brazos.

Hermana. Él había dicho hermana.

Eso no podía ser. Ante todo el mundo yo era su prima.

No su hermana.

No.

Apenas y logré subir mi diestra para medio devolverle el abrazo, cuando ella se separó.

-¿Te pasa algo?

-Es que... ¿Joe te dijo que soy su hermana?

-¡Oh claro! - se rió- no te preocupes ______, tu secreto está a salvo conmigo. Y no culpes a Joe- carcajeó de nuevo mientras acomodaba un poco el despeinado cabello de mi hermanastro- es que son tantos años de amistad, que ya simplemente no puede mentirme porque me doy cuenta.

Se sonrieron entre ellos, y supe que ahí no era más que un estorbo.

-Entremos- nos invitó mientras nos tomaba de la mano a ambos y nos dirigía hacia la puerta blanca.

 

 

 

-Nessa, ¿No sabes donde dejó Edd...- de las escaleras, bajó un chico alto y, solo tuvo que bajar un escalón para que sepa quién era.

Me sobresalté.

¿Qué podía hacer él ahí?

-¿_____?- Preguntó sonriendo entonces mientras bajaba las escaleras aún más de prisa.

Me puse de pie y abrí los brazos al darme cuenta que el abría los suyos.

Me abrazó enseguida.

-¿Cómo estas Rod? - Sonreí.

-Vaya- habló la novia de Joe,  digo, su mejor amiga. - Rodrigo, no sabía que la conocías.

-Es la prima del Jonas, ¿Quién no la conoce? - Burló mientras se separaba de mí.

Es tonto, pero ese abrazo me dio felicidad suficiente como para toda una semana.

-¡Joe! ¿Ves? - le reclamó Nessa mientras regresaba su mirada hacía el interpelado que se encontraba aún sentado- ¡Todo mundo la conocía! ¡Hasta Rodrigo!

-¿Qué haces aquí? - le pregunté susurrando a mi amigo.

-Mi mamá se lleva mucho con la de ella, y su hermano Edd es uno de mis mejores amigos. Aparte, estamos haciendo tarea.

-¿Tarea? ¿Así pasas los sábados en la mañana? - me burlé de él.

-¡Oye! Prefiero dormir unas horitas menos y Salir de fiesta en la noche- rió.

-¿Y tu compañero de tarea está arriba?

-No- su rostro se contrajo un poco, cosa que me puso alerta- ese inmaduro maldito ¡Me ganó una apuesta! - Pareció molesto- y entonces el está durmiendo y hasta las 12 despertará a ayudarme- entonces, regulando su expresión se echó a reir. - ¿Soy un tonto verdad? ¿Cómo pude apostar eso?

-¿Qué apostaste? - pregunté curiosa.

Hizo una pausa de unos breves segundos, pero luego suspiró y habló:

-Que me iba a ir después que él de la fiesta de ayer...

-Oh. - Fue todo lo que pude decir momentáneamente- yo... ¡Lo siento tanto!

-Oye no hay problema, enserio, lo volvería ha hacer. - me sonrió.

-¿Quieres que te ayude con la tarea? Me siento muy mal por lo que te hice.

-Hmmm...-pareció pensarlo unos momentos, entonces desvió su vista de mis ojos hacía Joe y Nessa, que estaban platicando muy a gusto a unos tres metros de nosotros.

-¿Harías eso?

-Sí.

-Pues vamos- Dijo caminando hacia las escaleras.

Ridícula y vergonzosamente me perdí en esa espalda triangular bien trabajada durante varios segundos, hasta que reaccioné cuando me di cuenta que el volteaba hacía  a mí.

-Joe- lo llamé, él apenas y me volteó a ver- subiré a ayudar a Rod un rato con su tarea, cuando quieras que nos vayamos me avisas.

-¿Te parecen dos horas? - Me preguntó sonriendo- no se puede más porque mamá quiere que comamos en casa.

-Está bien- acepté mientras subía las escaleras.

Fue extraño y no sé exactamente cómo explicarlo, pero apenas acabamos de subir las escaleras y dimos el primer paso en el suelo, su diestra tomó torpemente mi zurda, y yo me molesté en entrelazar nuestros dedos.

A él no pareció molestarle, y a mí tampoco.

-Ten cuidado de no hacer ruido- me susurró al odio, logrando erizar toda mi piel.

-¿Por qué? - pregunté en cuchicheos.

-Por Zara.

-¿Zara? - Pregunté confundida.

-Es la prima de Nessa y Edd... ella es... sumamente... bueno, perdóname la palabra que usaré pero ella es una cualquiera. Se les tira a todos los hombres y... tiene muy buenos poderes de persuasión.

-Oh.

-Sí.

Me condujo en silenció hacía el final de unos pasillos y abrió la última puerta.

El espacio era muy hermoso.

Había un escritorio de mármol gigantesco, que llevaba su silla giratoria atrás, el escritorio contenía una lámpara de cristal muy bonita, libros en fila, papeles, una agenta, y una computadora de escritorio bastante moderna.

En la habitación había una mesita que solamente tenía hojas en blanco, cartulinas y plumas.

Miles de estanterías llenas de otros materiales que suelen haber en una papelería, así como enciclopedias y libros.

Y no fue hasta que Rod comenzó a caminar hacia el oeste que me percaté de la mesa redonda para 8 personas que se encontraba ahí.

Corrió una silla para mí, y se sentó justo en la de alado mientras soltaba mi mano.

Entonces, la energía eléctrica que me había estado matando hacía un momento, pero que tanto me gustaba, desapareció.

 

-Oye Rod, no es por ser metiche, pero ¿No se supone que estas en vacaciones? ¿Por qué haces tarea entonces?

Sonrió mostrando los dientes.

-No es tarea de la escuela- rió- soy muy malo en química, y para poder terminar limpio el único semestre que me falta, estoy yendo ha asesorías.

-Química...

-Sí, ¿Tú eres buena?

-Pues se algo- dije torciendo el gesto al recordar que no era tan buena ahí.

-Eso es suficiente- sonrió.

Estuvimos realizando problemas de su guía de estudio y ejercicios múltiples durante media hora, y justo cuando comenzaba a odiar la dichosa tabla periódica de los elementos, mi cuerpo me pidió a gritos correr al baño.

-Rod...- Lo llamé, entonces el alzó sus ojos azules que solían robarme el aliento y me miró fijamente- ¿Puedo usar el baño? - pregunté avergonzada.

Sonrió.

-El baño esta aquí afuera, es la penúltima puerta contando como primera la verde que esta enseguida a la de este cuarto.

Recorrí el pasillo en mi mente, como lo recordaba.

-Gracias.

-¿Quieres que salga y te lo señale?

-No gracias, si llego- Sonreí mientras me ponía de pie- muchas gracias.

Me dedicó una sonrisa antes de regresar su mente a esos problemas.

 

Salí cautelosa, recordando la recomendación que me había dado hacía poco tiempo, pero no sirvió de nada.

De la cuarta puerta, repentinamente y antes de que yo pudiese llegar al baño, salió una chica tan alta como Nessa, solo que ella era muy blanca, y rubia, sus rasgos aunque no eran tan finos, eran bonitos, ojos cafés y un cuerpo muy voluminoso. Estaba vestida apenas con una falda muy corta, y un top negro.

Intenté esquivarla, pero fue en vano, ya que aunque al principio pareció no darse cuenta de mi presencia, pronto lo hizo.

-Tú- su voz era increíblemente aguda, pero pegajosa, una voz que podrías escuchar durante horas sin cansarte y eso me sorprendió- ¿Quién eres?

Detuve mi marcha, y me giré hacía ella

Sea como sea, esa no era mi casa y tenía que ser amable y cortés.

-Buenos días- le sonreí- soy _____.

-¿Qué haces aquí? - escupió la pregunta antes incluso de que pronunciará la última letra de mi nombre.

-Soy prima de Joe Jonas, y yo estoy aquí arriba porque estaba ayudando hace unos momentos a Rodrigo con una tarea...

-Ah, sí supe lo de la apuesta. Edd estaba frenético ayer- me sonrió y su perfil deslumbró.

Era bastante bonita en verdad.

-Sí, fue por mi culpa- dije apenada.

-¿Tú? ¡Vaya Rodrigo jamás en su vida había perdido una apuesta! ¡Estoy segura! - Afirmó entre risas, mientras daba un paso hacía a mí.

Entonces me di cuenta que estaba descalza, y creo que perdí mi mirada en su pedicure durante mucho tiempo ya que su siguiente comentario fue al respecto:

-Siento estar descalza, es que ayer toda la noche anduve con tacones.

-Sí, anoche yo tuve unos y fue... abominable.

-Dímelo a mí, fue la primera vez que rebasé los 12 centímetros.

No le entendí mucho, ya que eso de la moda, ropa y zapatos nunca había sido mi fuerte.

Pareció darse cuenta.

-Mis tacones medían 15 centímetros- aclaró mientras sonreía victoriosa.

-Oh- Musité sorprendida.

-Oye... ¿Quieres probar mi coca-cola? Es que sabe un poco rara- la miré carente de expresión, intentada disimular el horror que sentía- Vamos, yo ya la probé, ¿Qué le pude haber echado? - Rió- ¿Me crees una mala persona?

Su comentario me apenó, y me sentí mal por el hecho de que de verdad había desconfiado de ella.

Asentí casi sin ganas.

-Lo haré

-Espera un momento- Corrió hacía la habitación donde se encontraba y luego regreso con una lata- Aquí esta

Tomé la coca-cola con mi diestra dudando aún.

Le di un par de vueltas en el aire mientras ella despeinaba aún más sus risos y al fin tomé un trago.

La bebida si sabia diferente, y algo amarga para ser del sabor que era ya que normalmente era extremadamente dulce, un sabor que jamás en toda mi vida había sentido, sí, seguramente la Coca estaba pasada, pero si tenía que enfermarme del estómago para disfrutar el sabor, lo haría.

Sabía esplendida.

Y quería más...

-¿Te gustó? - preguntó mientras parecía retener una carcajada.

-Sí

-Bébetela toda, la verdad a mi no me agradó mucho el sabor.

-¿Segura?

-Ajám pero necesito la lata de regreso, un amigo las colecciona y luego las lleva a reciclar. Es todo un fanático del cuidado de la naturaleza

Asentí y la bebí toda de un trago antes de devolverle la lata.

Carcajeó, cosa que no entendí, pero luego se excusó y desapareció por las escaleras. Ladeé la cabeza de lado a lado antes de dirigirme al baño.

Me miré al espejo y me sentí muy feliz, sin razón aparente.

Acomodé la blusa blanca con estampados en colores brillantes que me dejaba descubierto un hombro y tanteé mis bolsillos en busca de un labial. El terrible calor comenzaba a destrozar mis labios.

Al fin lo encontré pero cuando quise delinear mis labios el pulso comenzó a fallarme, y mi vista se desvió. Me comencé a reir, no sabía porque pero se me hacía tan gracioso... Lo intenté unas 5 veces más pero sufrí la misma reacción.

Ladeé la cabeza claramente decepcionada antes de guardar mi labial y estallar en carcajadas una vez más.

Mis pensamientos se desenfrenaron perdiendo cordura, hasta que al final, mi mente entera se perdió, dejándome en un rincón, encerrada, y muy lejos de los controles.

 

 

Mi cuerpo caminaba como un bebé de año y medio que da sus primeras caminatas. Tropezaba con mis mismos pies cada tres pasos y reía desenfrenadamente.

Después del doble de tiempo que me tomaría normalmente llegar al espacio donde se encontraba Rodrigo Deal, abrí la puerta y lo vi.

Los pensamientos que tenía mi cerebro me traicionaron.

"Es muy guapo" "Demasiado" "Y lo quiero mucho" "Desde el primer momento en el que lo vi..."

No sabía lo que hacía, apenas y percibía lo que sucedía.

Solo sentía un fuerte deseo: sentir sus labios encima de los míos.

¿Por qué? La verdad no lo sabía, y tampoco me lo preguntaba, solo lo sentía, quizá tenía que ver con la película que había visto una noche anterior donde la personaje principal tenía su primero beso con el chico del que había estado enamorada toda una temporada.

Sacudí la cabeza, en un intento de recuperar el control, ya que una parte cuerda de mí logró darse rebelarse, pero pronto entendí que era demasiado tarde, y me iba debilitando más y más con forme pasaban los segundos.

Mi cuerpo zombi camino hacía él y se sentó a su lado.

Una desenfrenada risa se dispersó de mis labios y él me sonrió, divertido.

-¿Estás bien? -

Reí

-Claro que estoooy bien, solo que podría estar mejor.

-¿Ah sí? - Preguntó mientras me veía preocupado.

Supongo que mi tono de voz lo alertó.

-¿Te han dicho que tus ojos son hermosos? - No distinguía mi propia voz siquiera, cada vez todo se parecía más a solo un delirio.

Su expresión se suministro por un tierno rubor carmesí.

Reí de nuevo.

-Te diré un secreto- le susurré al oído, sobresaltándolo de momento.

-_____ tu aliento...- se quejó, pero cuando se iba a poner de pie para revisarme mejor a completé mi oración.

-ME GUSTAS- le dije con la voz una octava más alta de lo normal.

Abrió los ojos, atónito.

Me coloqué de pie entonces yo, y recuerdo haberme sentado en sus piernas y abrazar su cuello con ambas manos.

Mis movimientos eran tan torpes, que encontré la manera de casi caerme estando en su regazo.

Sus perfectos reflejos me salvaron, y logró enrollar mi cintura con sus fuertes brazos para estabilizar mi equilibrio.

-Esto está mal pequeña- me dijo, con un dejo preocupado, pero yo solo me fijé en la nueva forma de llamarme- ¿Qué te pudo haber pasado en diez minutos? - hablaba más para el que para mí misma, y eso lo pude notar aún y en el estado que me encontraba.

-¡Pero Roooood! - Me quejé como una niña pequeña mientras cruzaba mis manos sobre mi pecho- ¡yo te quieeero!

-Y me tienes aquí- me sonrió mientras acariciaba y acomodaba mi cabello.

-¡Noo entiendes! ¡Te quieeeero para mí! - alargaba las palabras de una forma ridícula.

-Ya te dije pequeña, me tienes- Acarició mi mejilla con un dejo paternal, y sus fuertes ojos azulados chocaron con mi mirada.

Me estremecí.

-Me guuustas muuuuuuuuucho

-De verdad, a quien te haya hecho esto pequeña, le daré su merecido- hizo una pausa en la que me acomodó bien sobre su regazo, para poder retirar ambas manos de mi cintura sin que yo cayese- tú no te mereces esto, además de que Jonas me matará.

Me tiré a sus brazos, cansada.

El me rodeó con sus brazos, devolviéndome el abrazo.

Entonces, de un solo movimiento, me separé tan solo un poco de él, sin deshacer el abrazo que mantenía firme en su cuello, y besé esos labios delgados color rosa carmesí.

Era mi primera vez, y no sabía exactamente qué hacer, por lo que apenas y fue un rose, en el que mis labios se deleitaron de la suavidad de los de él. Entonces, me separé tan solo un segundo para dar un segundo, tercero y cuarto rose.

Y el parecía solo quedarse ahí como estatua, sin reaccionar.

Pero al quinto rose por mi parte, todo cambió.

Sus labios se abrieron un poco, tomando entre ellos la parte superior de los míos.

M conciencia estaba en su punto mínimo para ese momento, y solo recuerdo toda la adrenalina que obligaba a mi corazón a avanzar a una velocidad en la que se me podría acusar de haber corrido 500 metros a máxima velocidad sin detenerme ni un segundo.

Una serie de toques eléctricos me abastecía y el deseo de conseguir más me abatía.

Lo último que recuerdo, fue el dolor que llenó cada vena de mi cuerpo cuando se separó de mí y al abrir sus ojos, la mirada de culpa que proferían sus bellísimos ojos.

 

 

{...}

 

i don't know what i have to say right now.

I loved this chapter, but the comment that really matters is yours.
Thanks for waiting!
I love you.
Really love you.

Thanks again.

I will say it all my life.

Again: Thank you for waiting, for reading, for believe in me, thanks for everything!

 

 

 

 

Las quiero son las mejores =] no le hagan caso a la gente que dice lo contrario, realmente el único comentario que debe importarte es el tuyo mismo.

Y sucederá todo lo que quieras que suceda en tu vida.

¿Sabes quien es el hombre más desafortunado del mundo?

¡El que cree que lo es!

Entonces decide tú cada mañana, vivir de buen humor, con una sonrisa en tu rostro, la vida hay que disfrutarla :)

La vida es una aventura, arriésgate.

 

 

 

JAJA pueden ver que estoy cursi? pero es veerdad!

 

Con amor, esperanza y una sonrisa,

Dianna.

 

 

Capítulo IX

She's not me.

Capítulo IX

"Discusión".

Caía por el acantilado, resignada: nada de lo que hiciera podría salvarme. Y entonces desperté.

El corazón me palpitaba a una velocidad inimaginable y sentía mi piel helada y mojada. Oh diablos, estaba sudando.

Tanteé una de mis mesitas de noche en busca de mis lentes de contacto, en medio de mi ataque de desesperación.

Exhalé un último suspiro exagerado para luego estallar en carcajadas al ver mi expresión en el espejo del tocador de mi cuarto. Luego comencé a ladear la cabeza de lado a lado; definitivamente solo yo reaccionaria de un modo tan ridículo.

 

Entonces destapé mis sabanas amarillo pastel por completo  -ya que apenas y me había sentado momentos atrás - y me incorporé.

Mire todo a mi alrededor: la atmosfera estaba bastante obscura, por lo que al principio apenas y podía localizar el reloj gigante que se encontraba en la pared de enfrente mía ya que las manecillas brillaban.

Aún así, sabía que ya era de madrugada a causa de la escasa luz que se filtraba por las espesas cortinas que cubrían mis grandes ventanales  -dos rectángulos que se separaban por apenas un centímetro y que cubrían toda mi pared norte -.

Estiré mi diestra y apreté el interruptor. Fue hasta ese momento que presté atención en lo terriblemente desordenada que se encontraba mi alcoba; ropa tirada por doquier.

Que desorden, pensé.

Intente no pensar en aquello y esta vez difundí más atención en la hora que marcaba el reloj.

5:17 am

Vaya que es temprano.

Me decidí a dormir unas horitas más cuando mi pobre y rendido estómago gruño a todo su potencial. Puse mala cara mientras acariciaba mi panza. Había olvidado que durante la fiesta no había probado ni un solo bocado.

Estaba hecha polvo.

Enrollé una bata de franela rosa pálido en mi cuerpo mientras tomaba el Black Berry que me había obsequiado Kevin y lo depositaba en uno de los bolsillos, solo era cosa de una nueva costumbre, nada más.

Bajé las escaleras intentando no crear ni una pizca de ruido para no ser la causante del final de un sueño, pero al llegar al último escalón, escuche ruidos, cosa que no se supone que debía de haber, tomando en cuenta la hora...

Agudicé el odio; en realidad era una voz lo que llamaba mi atención, pero además era una voz que al principio no pude reconocer por lo que apresuré mis pasos hacía la cocina, esperando ver a ahí al causante. Decepción total: no había ni un alma.

Ladeé la cabeza de lado a lado claramente decepcionada.

Paranoica debería ser tu verdadero nombre, me reproché.

Sacié una taza de leche y acababa de introducirla en el microondas cuando escuché una risa cercana; entonces, víctima de la curiosidad en su esplendor, salté hacia el pasillo que me llevaría a la sala, y aceché por una de las grandes ventanas.

Y ahí lo vi: su perfecta silueta vestida con las mismas ropas que llevaba en la fiesta, a diferencia del abrigo de piel negra, claro, y sus lentes obscuros que resultaban estúpidos tomando en cuenta que el sol apenas y comenzaba a alumbrar el valle. Sus cabellos estaban demasiado revueltos y en eso centré mi atención un buen rato hasta que entonces caía en la cuenta que Nicholas estaba hablando por teléfono celular.

Agudice el oído mientras recargaba mi peso en la pared continua a la ventana por la que observaba, no quería ser descubierta.

 

-No, no, no habrá problema- decía con un dejo de fastidio en su voz- Drake, ¿Cuántas veces más tendré que explicarte que mamá cree que dormí en tu casa anoche? - Algo le respondieron del otro lado de la línea, que hizo cambiar su expresión a una sonrisa- sí, por supuesto que nunca sabrá que la fiesta terminó tan tarde... ajá, exactamente... Bueno, mis hermanos se quitaron temprano y también con una actuación limpia les expliqué que dormiría en tu casa... ¡Ya se! Es que ¿Quién se imaginaría que Kate me  invitó anoche a dormir en su casa puesto que sus papás no estaban en la ciudad...

Y yo seguía ahí, solo que esta vez con la expresión cambiada. Nicholas había engañado a sus hermanos, y a Denisse... ¡Yo no podía permitir eso! Además de que quien sabe que ocurrió en verdad esa noche.

Y para colmo de males yo necesitaba hablar con él y sabía a la perfección que si lo intentaba me iba a abatir.

Entonces, ¿Qué tendría que hacer para llamar su atención lo suficiente como para él no tener elección?

Tendría que ser dura, algo que en verdad no era mi don.

Pero de repente, un plan maestro se me ocurrió.

 

 

-Hola mentiroso- le susurré bastante cerca de él como para sobresaltarlo en el momento en el que sonreí mostrando los dientes.

Susurró una sarta de groserías entre dientes mientras me miraba con odio recargado. Amplié más mi sonrisa.

-Oye Drake, luego te hablo, hasta luego- Y cerró su celular mientras entrecerraba los ojos, haciendo mayor el efecto de desprecio- ¿Qué diablos quieres? ¿No te he dejado claro que si por mi fuera te desterraría del país?

-Bueno, eso es un punto a mi favor creí que me desterrarías del continente Americano- apremié mientras intentaba mostrarme aún más retadora.

-Oye... como te llames

-Sabes perfectamente mi nombre- Lo reté.

Carraspearon los dientes, con ira.

-Me vale un maldito comino como te llames, pero ¿Sabes qué? Si, tienes razón para mi desgraciada suerte si se que te llamas ______ aunque eso no cambia nada. Tú no eres nadie para mí.

Sus palabras me desgarraron por dentro, en el sentido más literal de la palabra, pero eso no le quita el dolor que se regaba por mi cuerpo. Tragué saliva y apreté los dientes: no podía dejar que el plan y el control se me resbalará de las manos.

-¿Por qué me odias Nicholas? Que yo sepa no he hecho nada malo, y menos a ti.

-No entiendo porque cojones estoy hablando contigo, pero, eso se acabó.

Que grosero, lo acusó mi mente.

Caminó fuertemente a mi lado, dándome un pequeño empujón por lo que tardé en reaccionar pero antes de que el cruzará el umbral, yo ya le había tirado las palabras que sabía  y no lo dejarían abandonar.

Que grosero

-A Denisse no le agradará en lo más mínimo que su Nicholas la engañe, y menos saber que durmió en casa de su novia, ¿Qué podría imaginarse de aquello? - Alcé una ceja con incredulidad, un gesto que había aprendido de Joe- ¿Qué tendrá nietos pronto? - Me sentí sucia y morbosa diciendo aquellas asquerosas palabras, pero tenía que intimidarlo, de verdad tenía que.

Regresó su cuerpo hacía mi dirección, y dio tres pasos hacia mí.

-No te creerá.

-Oh, claro que lo hará, o de cualquier modo, tengo pruebas- le indiqué elevando en alto mi Black Berry.

Se quedó congelado en su sitio.

-No lo harás

-Oh, claro que lo haré

-No eres capaz- me retó de nuevo mientras acariciaba con fuerza un par de rulos rebeldes.

-¿Cómo sabes? Ni siquiera me has tratado

Apretó los ojos, como intentando sofocar algo.

-Te odio

-Yo no te odio, supongo que no puedo odiar a alguien que no he tratado.

-Me odiaras, lo juro. - declaró.

-Entonces, ¿No me dirás?

-No, afrontaré las estúpidas consecuencias de tener una hermanastra que de hecho, solo tengo porque mis papás tuvieron lástima- Golpe bajo.

Sentí como si me hubiera pateado hasta el cansancio estando yo en el suelo, y la verdad, creo que eso hubiera sido menos doloroso. Sus palabras, el enojo que gritaban sus ojos, el sentimiento con el que lo había hablado...

Jadié en busca de aire, y para disimularlo actué como su estuviera abrochando el seguro de mi bata.

-Oye... solo por curiosidad, ¿No te da asco seguir vestido así? Debes de estar híper sudado y...- hice una mueca de asco repulsivo- no, mejor ni me imagino.

Fue un momento muy difícil, estuve en debilidad ya que su expresión claramente sobresaltada y ofendida me causaba demasiada gracia, y no podía reírme, no al menos con alegría real.

-Y... ¿Y a ti no te daba nauseas andar vestida de ese modo en la fiesta? No negaré que el vestido estaba "hermoso" según las palabras de Kate- la mención de ese nombre me causo un nudo en el estómago inmediato- pero, sinceramente tu lo hacías lucir peor que lo que la chica más fea de la ciudad lo haría... a no ¡Espera! Tú eres esa chica. - rió con carcajadas sonoras.

-Eso no es verdad- tirité por dentro mío, desesperada, buscando fuerza en donde no había.

-¿Quién te mintió ahora? ¿Mis hermanos traidores? - Me retó mientras daba un paso más hacía a mí.

Al principio di un paso sin pensarlo hacia atrás, pero pronto me arrepentí, y regrese a mi posición.

-Ellos me lo dijeron, pero no solo fueron ellos. Tu opinión no tiene consecuencia en mí.

-Sí, como quieras

-De verdad... me gustaría poder hacer todo esto más fácil, solo dime, por favor Nick... ¿Qué es lo que te molesta de mí?

-Nicholas- me corrigió- para ti soy Nicholas y me vale un bledo que quieras saber...- Entrecerró los ojos por octava ocasión en diez minutos y luego, los cerró por completo.

Sonrió maliciosamente antes de observarme con una mirada que llenaría de pánico a cualquiera... a cualquiera menos a mí, por muy extraño que incluso a mí me pareciera.

Supongo que ya no podía estar más dolida, y tenía que apremiar el hecho de que mi ser deseaba sacar datos, afligiéndose al plan inicial.

Entrecerró los ojos una vez más al darse cuenta de que no conseguía ningún efecto en mí, pero no borró su perfecta sonrisa.

-Te diré porque aún así, tipa extraña- El término que utilizó para conmigo era hiriente de principio a fin, pero logré sacar una sonrisilla retadora. L concedo la misma razón a que no me lastimara mucho-me molesta el maldito hecho de que tan solo respires. Y aunque te fueras ahora mismo para nunca volver, te odiaría, solo ver tus horribles facciones me dan nauseas, observarte haciendo cualquier acción, incluso solo estar de pie, respirando, no tienes idea de la repulsión que me haces sentir... Es asqueroso. No, aún más, no puedo describir como te odio, no sé cómo la gente puede tener lastima por ti, porque es la única razón por la que fingen ser tus amigos, por si no te has dado cuenta.

"Pero ¿Sabes qué más? En cierta parte estoy agradecido con mis hermanos, al menos se les ocurrió decir que éramos "primos", sigo aborreciendo el hecho de que la gente piense que tenemos la misma sangre... pero ahora puedo decir que era de cariño- hizo una mueca con la mención de la palabra- o algo parecido.

-Le diré a mamá lo que en verdad sucedió a noche porque así lo quieres- dije mientras cerraba los ojos sabiendo que no me quedaba mucho tiempo antes de estallar.

-Esto es así porque te odio- susurró antes de desaparecer de mi vista- ¡te odio y te insultaría en tu cara si no fuera porque no he sido educado para caer tan bajo! - me gritó y cuando estuve segura que no me oiría, caí de rodillas, rendida, llorando.

 

 

{...}

 

Hope to see you on the finish line..

Nicholas. Nicholas. Nicholas, How can you...? D: It's terrible. Why? Why you? D:

 

 

JAJAJA las veo... el sabádo de la siguieente semaana, por eso lo de "Hope to see u on the finish line" :3 lo sieento esta semana ni de broma podre D: aparte de qe nisikiera me decido a qe sucederá... bueno bueno :D me esforcé mucho en esta "pelea" jajajaja la leí como 5 veces y las 5 veces le corregia y aumentaba cosas :D detalles que la hagan más real, ya saben :)

Por eso la tardaaanza, lamento mucho eso :(

Son als mejores!

& no me gusta mucho pedir favores :/ peero me encantaaría qe continuaran recomendando :D

 

 

Con amor, cariño y un dejo de locura,

Dianna,

Capítulo VIII

She's not me

Capítulo VIII

"Aventón".

 

 

 

-Es raro manejar hacia la casa Jonas sin estar escuchando las broma de Joe- rió mi acompañante y salvador.

Me mantuve callada, mientras observaba la luna creciente que brillaba reluciente en el cielo obscuro.

-Sí, bueno, realmente no hemos hablado mucho y todo- reprochó- pero te encuentras bastante rara ____-

-Si, estoy extraña porque no ando diciendo estupideces ¿No es así?

-¡Ey tranquila! No me refería a eso... generalmente es muy agradable estar contigo, pero no, no estoy diciendo que ahora no lo es, si no tan solo que ya me había acostumbrado a sonreír hasta porque la mosca voló más alto de lo normal...

-Vamos Rodrigo, solo hemos hablado una vez.

-Bueno, si estamos tan en desconfianza, ¿Por qué rayos me pediste a mí que te lleve a casa? Si mal no recuerdo vi a Joe en la pista de baile, a Kevin comiendo y a Nicholas con su novia; cualquiera de tus primos pudo haberte llevado a casa.

La mención de Nicholas me cayó como uno de esos pianos que aplastan a los personajes en las caricaturas clásicas.

Tragué saliva mientras cerraba los ojos intentando no llorar.

-Oye, no te pongas a...- lo interrumpí.

-Lo siento...- me disculpé- tienes razón, debería haberle dicho a Joe o a Kevin...

-No, está bien, la verdad comenzaba a aburrirme, fue un golpe de suerte haber estado ahí para que chocaras conmigo- bromeó- no sé qué te haya sucedido, pero enserio, la persona que haya sido me las pagará. Casi no nos conocemos, pero ya eres una gran amiga.

-Tomas confianza muy rápido

-Mira quién habla

-Siempre he tenido ese defecto

Se quedó callado durante varios minutos, supongo que se debatía internamente tanto como yo, solo que el resultó ser más fuerte que yo. El pudo conservar la calma durante más tiempo.

-Fue Nicholas

-Espera, espera, ¡espera! - Pidió repentinamente irónico- ¿Estas bromeando cierto? ¿Qué te pudo haber hecho tu primo? ¿Decirte una mala broma? ¿Contarle a todo el mundo lo que hacías de bebé? No lo creo de Nick... el no es así- rió pero al ver mi seriedad, se puso serio y la curva que formaba su boca se tensó.

-Nicholas... nunca me ha querido. Y la verdad no hizo nada, ni siquiera me entiendo a mí misma.

-¿No te ha querido? ¡No bromees! Tú posees una personalidad bastante buena, una que solo posee la gente privilegiada, ¡Que Nicholas no te quiera! ¡Por favor! Si él tiene una paciencia tan envidiable como tu personalidad... digo para que sea novio de Kate ¡Y la aguante! - Exageró la última expresión- ¡Y que la bese! - arrugó la nariz en señal de la incomodidad que esa imagen le entregaba y yo solo pude echarme a reir.

Levanté mi diestra para acomodar un mechón de cabello rebelde. El silencio reinaba.

La seriedad me abarcó de nuevo. No tenía idea de qué demonios poseía Rodrigo Dean pero sentía tanta confianza para con él, y desbordaba las ganas de sacar todo de mi pecho... tenía que decirle todo.

-Esa es la parte que me hecho de la fiesta- Expresé al principio tranquila pero en la última silaba con la voz entrecortada.

Rod abrió los ojos como platos y fue tanta su sorpresa que estuvo a punto de pasarse la salida, por lo que la vuelta rápida que se vio obligado a dar me sacudió haciendo que me pegue ligeramente contra el cristal de su sofisticado auto.

Entonces le tomé importancia a un detalle que había dejado de lado hasta ese momento.

-Oye Rod, ¿Por qué trabajas en la pista de patinaje si tiene un ferrari tan sofisticado?

Sacudió la cabeza un momento, recuperando su auto-control.

Rió.

-No solo es un ferrari-anunció y supe enseguida que me había auto-condenado al típico discurso acerca de lo genial que es un auto que usaban en las películas- Es un Ferrari F458 Italia y tuve esta preciosura antes que el resto del mundo. Tiene un motor V8 de 4.5 litros con 570 HP, que lo catapultan en 3.1 segundos hasta los 100 km/h, y alcanza 354 km/h de velocidad de punta.

-Lo siento, yo solo escuche muchos bla bla bla- reí.

-Graciosa- me dijo entrecerrando los ojos.

-Bueno, como sea- agregue feliz de haber cambiado de tema- ¿Por qué trabajas en algo así si se nota que tienes tanto dinero?

-Mi papá tiene mucho dinero. Yo solo soy otro pobre mantenido- se burló de si mismo mientras llevaba su izquierda hacia su boca y comenzaba  a morderse las uñas.

-No te muerdas las uñas- lo corregí mientras delicadamente tomaba su mano y la bajaba.

-Bien mamá.

-No enserio- pedí- yo lo hice durante mucho tiempo, y estoy segura que mañana que D... mi tía me lleve al dentista el dirá que necesito brackets- torcí el gesto.

La idea me era tan repugnante como mi tono de voz había anunciado.

Estalló en carcajadas.

-¿Qué es tan gracioso? - le pregunté mientras lo miraba sin entender.

-Nada nada, solamente que resulta cómodo tu diestra entrelazada en mi izquierda- bajé la vista hacía el respaldo de manos de su asiento y descubrí mi mano, que seguía sin soltar la suya.

Alejé mi diestra rápido, pero no tanto como el rubor que apareció en mis mejillas.

Un nuevo silencio hizo acto presencia pero esta vez, fue él el que lo hizo desaparecer. Solo que no del modo que me hubiera gustado...

-Oye, no me explicaste porque fue que Nicholas es el causante de que la chica que llamaba más la atención se retirara de la fiesta antes que todos

Regresé mi vista hacia él. Sus palabras me habían llamado demasiado la atención.

-Tu también con eso...

-¿Qué?

-La gran mentira de que "llamo la atención"

-Luego discutiremos eso, no tengo prisa de ganar- me sonrió mostrándome sus dientes- pero primero responde a la pregunta.

-Yo... bueno...- dudé.

-Oye no, no me digas si no quieres, no quiero obligarte a decir- lo interrumpí.

-Es mi culpa, yo tiré la piedra y no es justo esconder la mano. Bueno, me irió el hecho de que ella sea mejor que yo para él.

Lo vi sonreír abiertamente, cosa que me enfureció.

-No le veo la parte graciosa- gruñí.

-¿Sabes? Huele a celos...

-¡Tonto! - le pegué en el hombro mientras el se estacionaba frente a la casa Jonas- no me refería a eso ¡Ni siquiera se me paso por la mente algo así! - le grité sinceramente- me refiero a que a mí ni me dirige la palabra cuando yo quiero ser su amiga, y a ella, bueno, es su novia.

-Celos- repitió.

Pero entonces recordé la brillante escusa de nuestros lazos familiares.

-Es mi primo.

-Si ya sé, pero eso no le quita los celos a una chica.

-¡Eres imposible!

Rió.

-¿Quieres que me baje a explicarle a tía Denisse porque te traje yo? Sinceramente, no me culpes pero no pareces de las chicas que salen mucho, y por obvia no tienes experiencia creando excusas...

-Gracias- respondí irónica

-De nada

-¡Rodrigo!

-¿Qué? No he hecho nada malo

Lo miré con cara de pocos amigos mientras bajaba del auto.

Al bajar comencé a caminar hacia el auto, pero no pude dar de cinco pasos antes de que mis zapatos de Frankestein -les llamé así por los altos y terribles que eran- me hicieran jugar mal y tropezará.

Cerré los ojos esperando sentir el magistral golpe contra mi cuerpo entero pero en vez de eso, unas cálidas manos se travesaron tomando mi espalda, evitando mi caída.

Abrí los ojos de golpe y me encontré con esos ojos verde obscuro pero brillante a unos pocos centímetros de los míos.

Perdí el aliento en cuestión de segundos, abatida por su mirada que me observaba con cautela. Pero pronto pareció darse cuenta de lo incomoda que era la situación y me estabilizó en mi sitio.

 

-Gracias- Apremié mientras hacía como que acomodaba mi vestido.

-No hay de que- Correspondió mientras escondía las manos en los bolsillos de su pantalón de mezclilla obscuro antes de reanudar su marcha hacia la puerta.

Me quedé en mi sitio, observando cada detalle de su cuerpo.

Su espalda triangular y muy trabajada estaba cubierta por una camisa color berenjena, que tenia las mangas arremangadas hasta dejarlas en tres cuartos. Su camisa elegantemente por dentro de sus pantalones mezclilla azul obscuro como ya he mencionado, se veían increíblemente bien a causa del cinturón de piel en un tono café. Sus zapatos italianos eran el toque final de la vestidura, aunque no de la maravilla que lucía en el.

Su cabello castaño estaba alborotado pero en lugar de hacerlo lucir mal tenían el efecto contrario.

Entonces como apropósito regresó su cuerpo hacia a mí dejándome caer en el detalle de que los primeros 3 botones de su camisa se encontraban abiertos para dejar lucir una cinta de cuero  de la cual colgaba un dije oro que tenia las inicial es "RD".

Pronto perdí mi atención en la plaquita para regresar a sus ojos, que chispeaban curiosidad.

 

-¿Tan enojada estas como para no caminar a mi lado?

-No estoy enojada

-En ese caso... ¿Saldrías a tomar un helado conmigo mañana?

-Iré al dentista, ¿Recuerdas?

-Bueno, seré más específico: ¿Dejarías que te acompañe al dentista para luego llevarte a la heladería si te portas como una niña buena?

Reí.

-Estás loco- le deseé mientras daba pasos para encontrarme con él.

-Sí, me lo han dicho varias veces, pero tan bien me han dicho que caigo bastante bien.

-Eres un gran chico Rod- le sonreí.

-Tú también, que bueno que llegaste a la ciudad, enserio.

Iba a contestarle, pero no me dejo. Tocó el timbre y pronto Denisse abrió, claramente confundida.

-Buenas noches- deseó primero Rod, para luego comenzar con su bola de pretextos... en verdad tenía experiencia.

-Gracias por el aventón- agradecí luego que Denisse había sido convencida de que el estómago comenzó a dolerme, y que Rodrigo se había ofrecido a traerme tomando en cuenta que el también estaba a punto de retirase, eso sí, para no dejar mal a los chicos había repetido infinidad de veces que él tuvo que insistirles un buen rato, ya que según el Joe y Kevin preferían traerme.

-De nada, no te preocupes, les llamaré a ellos para avisarles que ya te traje y decirles cuál fue el pretexto para que estén enterados.

-Gracias

-Y... bueno, ¿Sabes? Estas un poco mal de la cabeza al creer que Kate es mejor que tú... de hecho, el que está muy enfermo es Nicholas. Hablaré con él.

-No, no lo hagas por favor.

-Pero...

-Nada, no lo hagas, ¿Sí?

Le mantuve la mirada una fracción de segundos hasta que lo escuché suspirar, derrotado.

-Está bien- aceptó a regañadientes.

-Gracias- agradecí por novena vez en la noche- ¿Te doy tu abrigo?

-Mañana mejor, yo la verdad ahora no tengo frío.

-Buenas noches Rod- besé su mejilla y le brindé un saludo con la mano antes de que el entrara en su vehículo y desapareciera por el sendero.

Entonces entré a la casa, convencida de la gran suerte de la que gozaba por el simple hecho de haberlo conocido y emocionada ante la idea de que lo volvería a ver al día siguiente.

 

{...}

 

I think I'm starting to be in love with Rodrigo Dean...♥

 

 

Cooon amoor,

Dianna.

 

 

Pd.CHAN CHAN CHAN CHAN {sonidito tetrico} en el siguiente capítuuulo, habrá una peelea coon Nichoooolas 8-) pero shhh! yo no les dije NADA. jajajja

Capítulo VII

 

She's not me

Capítulo VII

"La fiesta".

 

 

 

Me miraba en el espejo con contrariedad aún después de haber estado en la misma posición durante largos minutos. Aún no me entraba en la cabeza la posibilidad de que el reflejo que dibujaba el espejo de mi tocador, fuera el mío.

Denisse había hecho un muy buen trabajo, quiero decir... Yo con un vestido un poco más corto de lo que solía usar, y maquillada a la perfección... me veía bastante bien. O al menos, a mí si me gustaba lo que veía.

No podía creer tampoco la simple idea de que toda la casa-o al menos la parte que de verdad me quería- se encontraba feliz y emocionada por mi primera noche de fiesta de toda mi vida.

Kevin tuvo la brillante idea, siguiendo con todo eso de mi secuestro del día. Yo tan solo lo vi hablando por teléfono unos minutos y al siguiente lo escuche decir un "Doug me llamó, esta noche hay fiesta".

Y entonces comenzó todo el rollo de "tú primera fiesta" "tienes que lucir perfecta" "la primera impresión del pueblo entero".

Suspiré. Mordí mis labios antes de inclinarme un poco para acomodar la correa de mis tacones -bastante altos para mi gusto-negros, y luego me puse de pie acomodando mi vestido negro, pero con la falda con estampados rojos. Esponje lo más que podía mi cabello con ambas manos, pero solo logré una pequeña alteración. Entonces rendida ante mi cabello lacio hasta las raíces, solo acomodé el broche que llevaba de adorno.

 

 

-Yo... ¡Vaya Kevin! - Comenzó Joe, que fue el primero que alzó la vista para verme bajar por la escalera- esta noche tendremos que estar muy pendientes de ____, ¡De verdad!

-¿Qué quieres decir si...- y entonces Kevin levantó la vista y quedó con la misma expresión.

-¿Qué tanto...?- Una nueva pregunta inconclusa, esta vez dirigida por Denisse, que al verme curvó una enorme sonrisa en su rostro- ¡te ves preciosa querida!

-Gracias- dije sonrojándome de momento.

-Kevin, Joe- los llamó y estos apenas y desviaron su vista hacía su madre un segundo para volverme a mirar con expresión anonadada. Denisse rió- creó que esta noche tendrán que cuidar mucho a su hermanita.

-Ya lo creo- bufó Joseph- Kate estará que hecha humos...

-¿Kate? ¿Quién es Kate? - pregunté curiosa.

-Ella es...- Joe rodó los ojos, y modulando su expresión a una que parecía estar concentrada buscando las palabras adecuadas.

-Una chica muy celosa- acabó la frase Kevin, y podría jurar que vi a Joe resoplar de alivio, pero la verdad no estoy del todo segura- te tendrá celos cuando vea que tú eres la que llama la atención. Porque créeme, es obvio que la llamarás.

-¿Llamar la atención? ¿Yo?- Cuestioné burlándome- primero los cerdos volarán.

Denisse solo meneó la cabeza de lado a lado mientras cerraba los ojos por un breve instante y cruzaba sus brazos sobre su pecho.

Kevin miró divertido a Joe, como esperando a que recite uno de sus comentarios.

Y pronto sucedió.

-Oye Kev... creo que el "pájaro" que vimos hoy por la tarde era un cerdo volando...- se frotó la barbilla- tiene mucho sentido, me pareció que era demasiado rosa como para ser un pájaro.

-¡Ridículos! - reí terminando de bajar las escaleras al fin.

-Ridícula tu ocurrencia de que podrás no llamar la atención. - Se quejó Denisse.

-Bueno, dejemos de discutir, ¡Quiero fiesta! - Alegró Kevin- adiós mamá- besó la mejilla de Denisse mientras se dirigía hacia la puerta.

-Adiós Mamá- Actuó perfectamente igual Joe.

-Buenas noches Denisse- sonreí mientras me tiraba a sus brazos- gracias por todo.

-No hay anda que agradecer.

-¿Y algo que hacer? - Insistí.

Ella solo sonrió.

-Diviértete esta noche linda

-Bien ¡Gracias de nuevo! - dije mientras intentaba correr con esos altísimos tacones, para poder alcanzarlos.

-Regresen temprano- gritó Denisse antes de que cerrara la puerta.

 

 

 

-¿Nicholas no irá? - Pregunté con un dejo de tristeza en la voz una vez que me subí al Chevy.

-Si irá- contestó nuestro conductor Kevin- solo que el... irá más tarde.

-¿No va con ustedes por mí, verdad?

-No es eso...

-Kevin sabes que si es eso- se quejó Joe, y alcancé a ver el manotazo que le zampó Kevin.

-No le pegues- le pedí con disgusto mientras abrochaba mi cinturón y colocaba mi cartera entre mis piernas- prefiero que me digan la verdad. Es mejor afrontarla antes de que tome fuerza.

 

 

Observé la entrada del lugar privado. Era gigantesca.

Hice una pausa mientras tomaba de la mano a Kevin para detener su paso. El regresó su vista hacía a mí, al igual que Joe apenas se dio cuenta de que nos habíamos detenido.

 

-Exactamente, ¿Cuál es el motivo de la fiesta? - Pregunté mordiéndome el lado inferior.

Un lugar así, definitivamente tenía que tener una gran celebración.

Kevin tomó un respiro

-Son los sweet sixteen de Hilary...

-Oh.

-No sabes quién es- lo afirmó en lugar de preguntar

-En efecto.

-Es...- comenzó Kevin mientras chasqueaba los dedos buscando las palabras adecuadas.

-La mejor amiga de Kate- a completó Joe.

-Pensé que no les caía bien Kate... me imagino que su mejor amiga tampoco.

-Oh bueno, no es algo que esté en nuestras manos de cualquier modo siempre...- habló Joe pero pronto fue interrumpido por Kevin.

-Es una fiesta al fin y al cabo, y recibimos invitaciones... lo que por cierto me recuerda que tienes que ponerte... -hizo una pausa mientras buscaba algo en su bolsillo-esto- y me entrego una pulsera plateada con letras negras.

-Y esto es...

-Un intransmisible. El guardia que seguramente estará adentro nos lo pedirá.

-Y tu tienes uno de más porque...- Me sentí chismosa, pero verdaderamente era algo que llamaba mi atención.

-Nicholas... se lleva mucho con la... festejada así que no creo que le moleste que haya tomado el de el. - Dijo algo más que no alcancé a escuchar.

-Pero yo no puedo hacer eso...

-Entras con este o te doy el mío y le pido otro a Doug. Tu vas a entrar.

Hice una mueca ante la posibilidad de crear una escena por esa tontería y continúe mi camino hacia las puertas polarizadas pero enseguida detuve el paso de Kevin nuevamente. Esta vez Joe no se detuvo y entro al club.

-¿Qué diré cuando me pregunten de donde vengo?

Pareció sorprenderse ante mi pregunta, y fue tanta su impresión que necesito cerrar los ojos y sacudir la cabeza de lado a lado para regresar en sí.

-Tu... puedes decir la verdad, a mi no me molesta en lo absoluto y lo sabes...-Me brindó una cálida sonrisa- o puedes decir que... eres nuestra prima de Dallas, Texas y vienes a estudiar acá.

Pareció bromear pero yo tome la idea como una realidad.

-Diré lo segundo, así no incomodare a nadie.

-¿Enserio tú...?

-Si- y no deje que continué y me acerque hacía el guardia que acababa de salir a tomar aire. Levante el intransmisible que aun llevaba abierto en la diestra y pase con una sonrisa.

 

 

El ambiente era grácil y eufórico. Era como en las películas: luz y sonido por donde miraras.

Al entrar lo primero en que perdí mi vista fue en la multitud de gente bailando de un lado, mientras que del otro, chicos y chicas se encontraban sentados en varias mesas y parecían platicar a gusto. Hice una decisión inminente en cuestión de segundos, basada en mis posibilidades: definitivamente no iría a la pista de baile.

Tomé aire para comenzar a caminar hacía los sillones blancos que centellaban chispeantes luces de color rojo y azul pero alguien me tomo por el hombro.

-Así que... nuestra prima- rió Joseph en mi oído, ya que no habría otra forma que la escuchara a causa de la música.

Apenas y asentí sonriendo.

-Ahora tu decisión más importante: ¿A quién te presento primero? Tienes que tomar en cuenta de que cuando des un par de pasos más, te miraran la mayoría.

-¿Quieres parar? - pregunté arta hasta cierto punto.

-Bueno, será mejor que vaya primero a la mesa de los "populares" para que no me tengan celos tanto tiempo.

-Eres imposible.

-Y tu rara, a cualquier chica eso le encantaría: llamar la atención.

Hice un mojín pero el pareció no darse cuenta, tiró de mi diestra y comenzamos a caminar.

Lo peor comenzó tal y como él dijo cuando mi piel nívea comenzó a centellar bajo ese molesto tintineo de luces. Todas las miradas de volvieron hacia nosotros. Gemí.

Subí mi mirada en un intento de que la relajada expresión de Joseph me tranquilizara, pero pronto llegamos hacia "nuestro destino".

 

 

-Seth- llamó Joseph ha alguien y enseguida posee mi mirada en la mesa en la que nos habíamos detenido.

-Hey Jonas- saludó a Joseph animadamente mientras chocaban los puños- y hola...

-_____- Sonrió Joe.

-Todo un placer _____- Seth se puso de pie y mientras estrechaba mi diestra me depositó un beso en la mejilla.

-Hola Seth- Sonreí.

-Hola chicos- saludó entonces Joe al resto de la mesa que era constituida por 5 muchachos y 5 chicas.

Giré mi vista por toda la mesa, intentando no ser tan obvia, y pude darme cuenta de lo bien vestidos que se encontraban. Eso de que yo llamaría la atención debía de ser una broma.

-¿Quieres sentarte? - Me preguntó Seth ofreciéndome su lugar

-Gracias- sonreí sentándome en su asiento y el a continuación tomó asiento a mi lado.

-Bueno, te presento a todos- Me dijo mi anfitrión en la mesa, un chico blanco de cabellos negros y ojos grises- Larissa, Melanie, Angie, Mike, Devon, Mathew el presumido-rió a lo que un chico de cabellos castaño obscuro lo miró con recelo para luego estallar en carcajadas e interrumpir el conteo.

-Hey _____, ¿Cierto?

-Si- sonreí mientras me enfocaba en sus ojos negros.

-No le hagas caso, no soy creído, o al menos no tanto como él.

Bufé.

-No te preocupes Mathew -Sonreí con sinceridad- no puedo juzgar a nadie si no lo conozco. Además... todos parecen excelentes personas.

Todos asintieron.

-Y ustedes tres- dije señalando con mi mirada  a los últimos tres de la mesa que no me habían presentado- ¿Cómo se llaman? - Sonreí.

-Soy Vanessa-

-Yo Kristen

-Y yo Kyle. Todo un placer _______-

-Gracias, el placer es mío chicos.

-Amm... oye ______- me llamó Joe- voy a ir a bailar un rato ¿No vienes?

-No lo creo- carcajeé mientras negaba con la cabeza- me quedo aquí a platicar un rato, ¿Puedo? - pregunté mientras miraba a mis acompañantes.

-Por supuesto- rió Devon.

-Gracias

-En ese caso... te veo al rato, me buscas cuando te quieras ir.

-Lo haré.

Lo despedí con un gesto y el agitó su mano mientras se perdía en la multitud de gente.

 

....

 

-No nos has dicho- se quejó Larissa- ¿De qué le tocas a Joe?

-Bueno... soy su prima.

-Es obvio que no eres de acá- profirió Angie- pero no, no te lo tomes a mal, quiero decir... nunca te había visto por aquí. - Se mordió el labio inferior- espero no haber herido.

-No, está bien, tienes razón no soy de aquí. Soy de Dallas.

-¡La frontera! ¿Has ido a México? - Preguntó Kyle.

-Oigan, oigan ¡Chicos! Dejen a ______ ¡Esto debe ser peor que una entrevista!

Todos rieron, apenados.

-Tienes razón- concordó Seth. - ¿Me acompañan a bailar?

Torcí el gesto cuando vi que todos se colocaron de pie.

-¿Sucede algo? - preguntó con gesto de suplica Seth. Era ridículo, con todos y mis sancos los cinco chicos continuaban siendo mucho más altos que yo.

-Yo... no bailo.

-Eso es imposible- negó carcajeando pero luego lo tomó con seriedad- No enserio, es imposible.

-Parece que  soy un fastidio- rezongué.

-No, para nada, incluso me has dado un gran regalo, me entretendrás más, te enseñaré a bailar- Me ofreció al fin.

-Yo...- observé su mirada y toda la fila de pretextos que había logrado crear se derrumbaron- Bueno, está bien.

Tomé su mano y me arrastró hasta la pista.

La música cambió, pero continuaba con el mismo estilo de reggaetón por lo que entre todo el grupo comenzó a mostrarme movimientos geniales que yo interpretaba de una manera desastrosa. Era realmente mala.

 

-Eres buena- me alentó Seth- vamos, solo suéltate. Intenta liberar a tu cuerpo, dejar que haga lo que quiera.

-Si lo dejo, probablemente saldría corriendo.

Estalló en carcajadas,

-Eres... diferente a todas las de por acá- bramó.

-Sí, soy rara, ya lo se. - Torcí el gesto.

-No. Eres interesante.

Le sonreí al descubrir que era verdad al mirarlo a los ojos.

-Eres muy amable- le dije me dije mientras besaba su mejilla- Bueno, entonces, intentaré bailar.

-Así me gusta.

Apenas terminó esa canción, la música se detuvo.

 

-¡Buenas noches! - habló por alrededor de cinco minutos pero yo estaba perdida en otros pensamientos, al recordar que Nicholas aún no había llegado. Solo escuché el final:

-Nuestra festejada ¡Hilary! - Todo el mundo estalló en aplausos y de las cortinas rosas se abrieron. Ella se encontraba en un columpio alto, meciéndose. Su vestido rosa pastel relucía bajo los centellos blancos y su cabello rubio recogido en una coleta la hacía ver fantástica.

Los aplausos se hicieron más y más altos.

Y entonces ella tomó el micrófono y dio un discurso acerca de lo agradecida que estaba con medio mundo finalizándolo con un "Que continúe la fiesta"  entonces bajó por las cortas escaleras para entrar en la pista de baile y se encontró con una pareja de chicos que estaban tomados de la mano.

-¿Quién es ella? - Le pregunté a Seth mientras le señalaba a la tipa de vestido rojo híper corto que hablaba con la cumpleañera.

-Oh - rodó os ojos con fastidio- Es Kate.

-¿Y él? - Pregunté señalando a la persona que se encontraba con ellas dos, o mejor dicho junto a Kate, ya que Hilary había emprendido su camino hacia otro grupito.

Pero no tuve que esperar a que el me responda.

Kate o tomó de la camisa salvajemente y de un giró hice que su cara fuera visible ante mí.

Descubrí que era Nicholas antes de que sus labios se zamparan en los de él, u fugaz y descontrolado beso se hiciera cargo.

No estoy segura del motivo del porque cedí, solo recuerdo que corrí después de disculparme con Seth... Algo en mí se sentía mal y no podía encontrar que.

Y entonces me estampé con otra persona a la que reconocí en ese instante y sin motivo y razón aparente, sin decir ni una sola palabra ni saludo, me hundí en su pecho en un profundo abrazo.

Me sentía la peor persona del mundo.

Todo mundo hablaba tan mal de Kate... y él la prefería a ella que a mí, bueno, en realidad no era así.

Él no me quería ni como conocida, y era novio de ella.

Crash.

 

-¿Cuándo fue la última vez que viste las estrellas con los ojos cerrados? - Me susurró con su aterciopelada voz Rod, mientras me abrigaba un poco más con sus fuertes brazos- Ábrelos _____, y dime si necesitas algo, lo que sea, prometo que lo haré, aunque tenga que matar a alguien. - Terminó la frase bromeando y robándome una pequeña sonrisilla.

Me conmovió la ternura de su voz.

Me separé de el y le dije convencida:

-Llévame a casa, por favor-

-Toma primero- me indicó pasándome su abrigo por los hombros- afuera hace mucho frío, casi acabo de salir.

Y tomándome de la mano, me mostró el camino hacia la salida.

 

 

{...}

This chapter is as... the true true beginning.

 

 

Me gusto :$ pero gusta más lo que pasará en el siguiente :D

 

Con amor,

Dianna.

Capítulo VI

She's not me.

Capítulo VI

"Sensación extraña".

 

 

 

 

 

-¿Aún no puedo saber? - Pregunté mientras elevaba mis manos hacía el trapo verde obscuro que Joseph me había amarrado detrás de mi nuca, estirando este a lo largo del espacio que mis ojos abarcaban para evitar que yo pudiera ver.

Se estaban tomando muy enserio todo esto de la prisionera. Y aún más el término "sorpresa".

-No- Negó entre carcajadas Kevin, el que según había entendido, se encontraba manejando el viejo chevy plateado.

-Se toman demasiado enserio todo esto- me quejé cruzando los brazos y torciendo los labios en señal de desaprobación.

-Vaya- comentó riendo Joe, que a juzgar por lo cerca que escuchaba sus carcajadas, estaba a mi lado- Kevin, tenemos que hacer enojar más seguido a ____ ¡Es tan divertido!

Di un codazo hacía el lado al que supuse que Joe se encontraba, pero para mi mala suerte, fallé.

-Un centímetro más y me dabas hermanita- habló Joe con su voz una octava más alta de lo normal, como si estuviera agitado- ¡Un centímetro más!

-Rayos- maldije seria.

Sentí al ambiente tensarse, por lo que comencé a reir casi sin quererlo.

-¡Guag! - Bramó Joe- ¡Gracias Dios! ¡Me diste una hermana que me comprende!

Mis risas se volvieron pronto carcajadas de alegría, aunque en verdad no estaba segura de lo que Joe verdaderamente quería decir, por ejemplo, ¿A qué se refería con que lo comprendía? Podría querer decir que todas sus acciones contra cualquier otra persona eran un chiste, cosa de diversión solamente. Realmente nada verdadero en contra tuya. Sí, podía ser, pero tampoco me puse a analizar aquello. Algo más abrumaba mi mente. ¡Le agradaba a Joe! ¡Y a Kevin según esa brillante sonrisa que lucía!

Era sumamente reconfortante saber que aunque sea dos partes, me querían cerca.

 

 

 

Kevin tardó un par de minutos, pero al fin logró desamarrar el tenso nudo que Joseph había hecho.

Abrí los ojos de golpe pero pronto tuve que cerrarlos, sin apreciar absolutamente nada más que una luz intensa. Al parecer me había acostumbrado demasiado a la penumbra. Volví a intentarlo, pero esta vez de una manera más razonable, parpadeando varias veces esperando a que mis ojos lograran acostumbrarse.

Y al fin pude darme cuenta de donde me encontraba.

Era la última plaza que Denisse me había obligado a recorrer, aquella donde se encontraba la brillante pista de hielo.  Y eso lo sabía porque ya me encontraba justo enfrente de esta.

Después de apreciarla unos segundos, regrese mi vista -que derrochaba confusión- hacía Joe, que me miraba expectante esperando una reacción que no se produjo por mi parte.

 

-Eh... yo... -Titubeé mientras arremangaba una parte de mi blusa por la duda- ¿Qué haremos aquí? - Me mostré confundida, revoloteando mi mirada por todos lados sin observar realmente nada.

-Mamá me dijo que la pista te interesó. Bueno, hoy tengo ganas de caerme un rato- me dijo Joe.

Kevin sonrió mientras sus ojos brillaban bañados por profunda emoción.

-Tengo que grabar esto- Carcajeó.

-Oh no lo harás- amenazó el menor.

-¿Qué no? - Lo retó el más maduro.

Y entonces comprendieron una carrera, en la que Joseph quería atrapar a Kevin y este último intentaba escapar. Se me hizo tan infantil, que me recordó a las sonrisillas de todos los pequeños de "Make me smile". Torcí el gesto. A pesar de todo, los extrañaba.

Joseph logró alcanzar a su hermano y se le tiró encima. Ambos cayeron al suelo y cuando creí que la cosa comenzaría a tensarse, se levantaron carcajeando. Sonreí sorprendida por la relación que une a dos hermanos.

-Pero no lo grabaras...- venía diciendo Joe.

-Bueno- aceptó al fin Kevin.

Y comenzaron a bajar unas escaleras que se encontraban al lado de la pista, sumidos en su plática, prácticamente olvidándose de mí. Entonces aparecieron Joe y Kevin de nuevo,  e hicieron un gesto con su diestra para que los siguiera. Era increíble cómo me hacían reir esos dos individuos. Corrí hacia ellos.

 

Ya estando al final de las cortas escaleras, descubrí a lo que ellos se dirigían que era la entrada de la pista. La verdad, ya comenzaba a preguntarme donde es que se entraba aquella, puesto que la pista se ubicaba un nivel más bajo que la planta baja.

Kevin pagó 3 boletos y nos entregaron un par de patines a cada uno.

Mis dos hermanos se los acabaron de acomodar en tan solo un par de parpadeos y salieron corriendo por un pasillo mientras que yo estúpidamente apenas y comenzaba a intentar colocarme el primero.

 

-¿Te ayudo? - Me preguntó una voz varonil, que la verdad al principio había imaginado que era Joe forzando su voz, y que había regresado, pero al levantar mi vista, descubrí que no era así.

Me puse nerviosa, ante la repentina aparición. Sentí a mi corazón acelerarse causando un pequeño dolor que podría afiliársele a un rasgón o algo parecido. Comencé a sentirme extraña, no lo sé, solamente sabía que no estaba normal. Ni cerca. Alcancé a recordar cómo mover la cabeza y asentí con dificultad.

Mientras él tomaba el patín izquierdo que yo intentaba ponerme y se hincaba ante mi lugar, yo luchaba por intentar recordar donde se encontraba el control de mis ojos, que no lograba apartar de sus lindos rasgos.

Era el chico rubio, el que había visto aquella tarde de compras. Y lo peor es que de cerca era mucho más apuesto.

Lo primero que mis ojos inspeccionaron fue su semblante alargado, finalizando con su barbilla partida, entonces pase a su cabello que no era precisamente rubio, si no más un castaño claro, en verdad muy claro. Este era brilloso, algo rizado y estaba en diferentes proporciones: en la parte de enfrente le caía hasta las cejas mientras que en la parte de atrás apenas y unas pequeñas puntas rebeldes sobresalían, ya que estaba bastante corto por este lado. Sus cejas eran algo gruesas, pero eran víctimas de una forma maravillosas, la clase de cejas por las que los modelos morirían. Su nariz era completamente recta, y sus fosas nasales pequeñas. Sus labios delgados pero carnosos  eran rellenados por un líquido rosa carmesí envidiable.

Pero lo que más me cautivaron fueron sus ojos de un tono de verde bastante obscuro, que jamás había acatado en ninguna persona. Estos eran merodeados por unas petallas volteadas.

Suspire con fuerza cuando la única parte de mí que estaba consiente encontró todos los controles de mi cuerpo.

 

-¿Sí? - Me preguntó esa prestigiosa voz.

-Lo siento- me quejé haciendo una mueca de desagrado mientras meneaba la cabeza de izquierda a derecha y viceversa- ¿Decías algo?

Rió por unos segundos lo cual solamente logró acelerarme más el pulso. De verdad era hermoso.

-Te decía si me podías prestar el otro patín, ya sabes, para ayudarte con el también.

-Oh si claro- le dije entregándole este- de verdad, muchas gracias por ayudarme. Soy bastante torpe- me mordí el labio inferior.

-Oh no, claro que no- Sonrió elevando su vista hacia mis ojos por unos segundos para luego regresarla a su trabajo- la mayoría de los nuevos en la pista necesitan ayuda. Estos patines requieren de gran maña- Rió ante su propia broma.

-¿Se nota tanto que soy nueva? - Torcí el gesto ante el comentario.

-No- dijo mientras acababa de abrochar el último seguro- es solo que como yo estoy aquí 3 tardes a la semana, ya conozco a gran parte de la clientela y nunca te había visto.

Dio uno golpecitos al patín cuando dio por terminado por acabado su trabajo y se puso de pie.

Me sonrió y me extendió la mano para ayudarme a colocarme de pie. La acepté con gusto y no se si solo fue parte de mi loca imaginación-que en verdad solía ser muy desatada- pero sentí una serie de chispas en la unión, sensación que duró incluso un par de minutos después de la separación.

-Gracias, de verdad muchas gracias...- No encontraba como llamarlo, y lo miré suplicando esperando que el a completara la frase.

-Rodrigo...- Sonrió de nuevo, continuando con al parecer, el día de las sonrisas- Rodrigo Dean, a sus servicios.

Reí ante sus ocurrencias.

-Mucho gusto Rodrigo- reí- yo soy ____ ______ y sí, soy todo una novata por aquí.

-Vaya, pues ya sabes, yo te puedo ayudar en lo que necesites cuando quieras, solo tienes que pasarte por aquí.

-¿Estas todos los días? - Pregunté realmente interesada, pero corregí mi eufórica expresión apenas capté que no era una reacción natural- Me pareció haberte escuchado decir que solo tres días a la semana...

-Estoy lunes, martes y jueves- Me contestó con una risilla ante mi cambio de voz, imagino- Pero por ejemplo ayer vine con unos amigos a patinar. Que loco, ¿Verdad? Cualquiera pensaría que estoy harto de estar aquí.

-¡Rodrigo! ¿Puedes venir acá? Necesito que ocupes el puesto de devolución un rato- Lo llamó la señora de la caja.

-Lo siento ____- Se disculpó- tengo que ir. Solo caminas hacía ahí- me indicó señalando un pasillo al final del corredor- y verás unas escaleras. Si lo sé, demasiadas escaleras pero tú solo subes y llegas a la pista.

-Gracias- sonreí- fue un gusto, hablamos luego.

-Eso quiere decir que habrá otra ocasión- Al principio no entendí lo que quiso decir, pero al siguiente segundo sí.

-Por supuesto, solito te condenaste a hablar conmigo.

-Bueno, supongo que ejerceré esa condena, no hay otra opción- rió- fue todo un placer ____ _____- Comenzó a caminar hacia la señora de la caja, pero cuando estaba punto de emprender mi caminata yo, lo vi voltear y sonreír una vez más.

Al subir las escaleras divisé a Joseph, ahogado entre carcajadas.

-No...- Más carcajadas de Joseph- Es que no puedo- rió más. Comenzaba a preocuparme la posibilidad de que se ahogara.

-Tranquilo, tranquilo- pedí- ¿Qué sucede? ¿Qué es tan gracioso?

-¡Te gusta Rodrigo Dean! - susurró para al siguiente parpadeo estallar en una serie de carcajadas supongo yo, puesto que jamás había visto a alguien contraerse tanto al momento de proferir una. Su rostro no podía estar más rojo.

-¡No!- negué pero mi cuerpo me traicionó, sonrojando mis mejillas.

Bajé la mirada, avergonzada.

Pasaron un par de minutos antes de que el recuperara el control.

-Bueno, ya, ya- pidió- lo siento, no debí burlarme.

-No es eso lo que me preocupa- admití cuando el colocó su diestra en mi hombro- Es que no se me había ocurrido esa posibilidad. Se me hace mucho muy apuesto, pero es que... jamás me había pasado esto. - Alcé la mirada- Sucedió de un segundo a otro.

-¿Nunca te había sucedido de verdad?

-Jamás.

Lo escuché tragar saliva.

-No es tan malo, ¿Sabes? Además, no sabes si solo fue una reacción, descubrirás con el tiempo si de verdad te simpatiza.

-Pero... dijiste su nombre- recordé aquel detalle- y se ve más ó menos de tu edad, ¿Lo conoces porque estudiaste con él o algo parecido? Por que es tonto preguntar si lo conoces cuando es obvio que sí.

-Sí, si lo conozco como dices que es obvio- rió- oye niña piensas muy raro, cualquiera hubiera preguntado simplemente si lo había visto, o el porqué conozco su nombre- inclinó su cabeza hacía la izquierda mientras me observaba con mayor atención.

-¿Rara? Es que se ve tan lógico que tu...

-Está bien, está bien- me detuvo- comienzo a acostumbrarme a tu forma tan brillante de pensar- sonrió mostrando los dientes- Es un año menor que yo, pero se lleva muchísimo con mis amigos. Yo mantengo distancia, pero la verdad nos llevamos bastante bien.

Antes de que pudiera abrir la boca para comenzar a expresar mis pensamientos confundidos el habló.

-Kevin me llamó para que viniera a ver qué sucedía contigo. Será mejor que vayamos. - Apenas asentí, me tomó de la mano para ayudarme a subir a su paso veloz.

"De verdad tiene prisa por verme caer y reírse de mí", me dije dentro de mí, pero no con molestia si no con diversión. Me imaginé la imagen de yo cayendo y comencé a reir antes de tiempo.

 

 

{...}

 

Well... I'm excited. In the next chapter... NICHOLAS will showing up! =]

 

 

»diana.rpereyra@hotmail.com

_________________________

solo amistad, y preguntas por si tienen dudas.

Capítulo V

She's not me.

Capítulo V

"Prisionera".

 

 

 

El sol mañanero se filtraba por entre las puertas de miriñaque que se encontraban justo después del comedor de mármol, conectando la casa con nuestro pequeño jardín interno, que se formaba por un polígono pequeño en el que tan solo se encontraba una pequeña fuente moldeada de piedra en forma de caldera, junto con un gigantesco y viejo árbol de mamey; algunos arbustos pegados junto con el muro, y pasto, pero eso sí, el verde de toda planta que establecía su vida en aquel lugar era invariablemente brilloso y lleno de fuerza.

Me levanté de mi puesto, en una de las sillas del comedor y repentinamente el brillo del astro que apenas y comenzaba a  orbitar cerca llamó demasiado mi atención.

Abrí con mi diestra una de las puertas, y al terminar de sacar el resto de mi anatomía la cerré. Di unos cuantos pasos y me senté en el pequeño tramo de suelo que marcaba la diferencia entre los azulejos que adornaban el suelo y el verde pasto. Abrasé mis piernas mientras intentaba darle forma a todas las nubes que alcanzaba el horizonte de mi vista.

 

-Buenos días- me sorprendió una voz al transcurrir unos minutos sumergida en aquel mortal silencio.

No tuve necesidad de girarme, en tan solo cuatro días esa voz se había vuelto sumamente familiar. Mi mente podría reconocerla incluso después de 30 años sin haberla escuchado.

-Buen día Kev-hablé sin bajar la mirada aún.

Lo sentí de pie por mi espalda un par de minutos más, quizá intentando descifrar el motivo de mi repentina actitud, para luego tomar posición a mi costado izquierdo.

"Esa nube parece un corazón", pensé en mis adentros, mientras buscaba otra nube para revolotear preguntas acerca de su forma en mi mente.

-Y bien...-Al escuchar de nuevo su voz, decidí que por cortesía ya era hora de mirarlo a los ojos. Y entonces una vez más choqué con sus bellos ojos que solían robarme sonrisas. - No me contaste como te fue ayer-quejó haciendo una mueca de tristeza.

Sonreí.

-¿Te refieres a la inscripción? - El se limito a asentir con una sonrisa. - Bueno, la verdad yo solo firme unos papeles y el resto del tiempo estuve hablando con el Señor Socci, el cuál según me explico sería mi tutor. Era bastante amable, y me encantaba la idea de que fuera bastante joven, porque siento que así es tomaré confianza más rápido.

Y era verdad, aquel muchacho sumamente alto, porque en verdad lo era, Santiago Socci, de cabellera obscura y unos ojos negros sumamente brillosos y que contagiaban tanta alegría, había sido lo suficientemente amable como para tomar conversación conmigo apenas escuchó que yo entraría a primero. Me contó acerca de mías materias y sus comentarios personales -que en verdad me hicieron reír- acerca de los maestros. Por lo que había entendido tendría que cuidarme de la Señorita Blood, que según entendí, su nombre resultaba una terrible ironía: su actitud con su apellido, las dos transferían miedo.

 

-Oh, el Señor Socci es bastante agradable, aunque no le preguntes a Nicholas, porque te dirá lo contrarío.

Bajé la mirada como un acto reflejo. Seguía sin gustarme ni una pizca la idea de que Nicholas me odiara.

Él pareció darse cuenta.

-Lo siento.

-No te preocupes...-reinó unos segundos un sepulcral silencio, que intento volverme loca y no lo permití- ¿Conoces al Sr. Socci? - Me impresionó la perspectiva.

Si yo le calculaba cuando mucho 28 años, ¿Desde hacía cuanto trabajaba en aquella institución?

-No me dio clase a mí- Meneó la cabeza mientras reía, como si se estuviera imaginando ese escena- pero a Joseph sí, y como fue su primera generación y no tenía mucha experiencia organizando eventos, unos amigos y yo le prestamos nuestra ayuda. Después de todo, si ayudábamos obteníamos pases gratis hacía todas sus actividades, que resultaban ser más extravagantes y por lo mismo mejores que las propias de tercero que son encabezadas por- hizo una mueca de disgusto- el señor Heathcliff.

-¿Heathcliff?- reí involuntariamente ante el apellido- pensé que era un apellido inventado por Emily Brontë, ya sabes, en Cumbres borrascosas, o al menos un apellido Británico.

-La verdad no he leído nada de Cumbres Borrascosas- Se disculpó, y pareció algo avergonzado- pero el que si ya la ha leído varias veces es...- pareció chiscar su lengua, como intentando detener sus palabras. - Nadie, o bueno, al menos no lo conoces...- pareció leer mi expresión, que seguramente mostraba una total negativa, en verdad no le creía- aún.

Me observó serio unos instantes.

-Está bien- acepté no muy convencida- pero bueno, para que entiendas, Heathcliff es un hombre prácticamente ermitaño, un tirano que en realidad es descrito por varios personajes como lo más cercano a un demonio... la verdad recrea varios actos inhumanos, y te hace creer que su sangre esta recargada de odio y deseos de venganza.

-Bueno, es un poco exagerada la descripción, pero lo de tirano me agradó- señaló acariciándose la barbilla como si estuviera realizando un pensamiento muy importante.

Comencé a reír ante sus facciones pero pronto me detuve, al dos fuertes manos tapar mi visión.

Sonreí con timidez.

-Buenos días Joe.

-¡Rayos! - Maldijo- ¿Cómo supiste? - Preguntó mientras besaba mi mejilla en señal de saludo y tomaba lugar a mi costado derecho.

-Porque soy adivina- reí- ¿Quién más podrías ser Joe?

-Buen punto.

-¿Y eso que el bello durmiendo decidió levantarse?- preguntó entre cargadas carcajadas Kevin.

-¡Cállate! Que tampoco es normal que tú estés despierto.

-Me levanté al baño, y no pude conciliar el sueño de nuevo, entonces ví entre abierta la puerta de la habitación de _____ y, bueno- pareció sonrojarse mientras desviaba la vista hacía el magistral gran árbol que teníamos enfrente- fui algo entrometido, pero me asomé y me imagine que ella se encontraba aquí abajo.

-Bueno, yo no me puedo quejar, el hambre me obligo a saltar de la cama, y sucedió mas ó menos lo mismo que a ti-

Estudié con calma sus expresiones, las cuales derrochaban disculpa.

-No hay problema, chicos, enserio.

-De cualquier momento, no lo volveremos a hacer- me aseguró Joe. Kevin solo asintió.

-Y repito, no hay problema.

-¡Hey Joe! - Lo llamó entonces Kevin, mientras se estiraba un poco para poder mirarlo a los ojos.

-Hoy podemos... ya sabes, no hay moros en la costa-

Los mire sin entender, pasando mi vista lentamente de la mirada divertida de Kevin hasta la de Joseph, que poco a poco se iba cargando de excitación y notable frenesí.

-Suena genial- rió- ¡Será genial! - Se aventuró a anunciar.

Poco a poco las miradas que parecían ser divertidas comenzaron a traspasarme miedo. Y todo fue peor cuando los cuatro ojos, dos verdosos y dos pintados con un líquido avellana, decidieron observar los míos.

Hice una mueca que seguramente denotaba mi repentino terror, lo que pareció darles más fuerza para sonreír.

-¿Estoy en problemas? - pregunté preocupada.

-Define problema. - Me intimidó Joe.

-Vamos a desayunar- rió Kevin- tendremos un largo día...

-En el que serás nuestra prisionera- completó Joseph, que parecía no caber en sí a causa de la emoción.

Se pusieron de pie, y emprendieron su marcha hacia el interior de la casa.

 

 

{...}

 

Is it ok? I don't think exactly so. Terrible. But the next chapter... exciting.

 

 

»diana.rpereyra@hotmail.com

_________________________

solo amistad, y preguntas por si tienen dudas.

 

 

Pd. SUS COMENTARIOS SON HEERMOOOSOS♥ :)

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