She's not me.
Capítulo X
"Borracha".
-Buenos... ¿Pasa algo? - preguntó Kevin rompiendo mi burbuja de pensamientos.
Me encontraba sentada en el suelo de madera que se encontraba enfrente de mis grandes ventanales, admirando el valle mientras abrazaba mis piernas con ambas manos y descansaba mi cabeza en estas.
-Yo... nada, solo estaba pensando.
-Pensando en algo que te pone mal, seguro- me acusó con sus palabras y mirada, mientras se sentaba a mi lado.
-No es... eso.
-No- alargó la palabra, mientras rodaba sus ojos haciéndole énfasis al sarcasmo.
-Bien, como quieras- respondí mientras abrazaba aún más fuerte mis piernas.
No discutiría contra él.
-No, oye no te pongas así
Alce mi mirada, y me incorporé de golpe.
Entonces estire mi diestra para ayudarlo a levantarse mientras ladeaba la cabeza de lado a lado intentando sacar a Nicholas de mi mente. Aún no sabía que debía hacer, pero para intimidarlo seguramente debía acusarlo, aunque eso no fuera algo que haría en otros momentos.
Tranquila, me repetí más veces de las que debía y aún así no logre controlarme.
-No sucede nada Kev- Mentí mientras le sonreí- ¿Ya desayunaste? No sé mucho de cocina, pero mis hot cakes
Están bastantes decentes.
Me miró confundido, sus ojos derrochaban desaprobación pero algo en su cabeza debió convencerlo de que era mejor creerme, o al menos fingir que sí lo hacía.
-Bien, probémoslos- Sonrió mientras aceptaba mi ayuda.
-Nunca nos dijiste porque la traición- Me acusó Joseph mientras detenía el auto en un semáforo.
Me sorprendió que usara el plural en su oración, si solo nos encontrábamos él y yo manejando hacía la casa de su mejor amiga Vanesa.
-¿Traición? - pregunté confundida.
-Te fuiste después de que prometiste que nos avisarías para irnos juntos- se quejó con un dejo de dolor en la voz.
-Joe yo...- Dudé. No sabía que podía decirle, la verdad es que tampoco yo sabía porque me había dolido tanto ver a Nicholas con... ella, ya que la vaga excusa de que porque prefiere a alguien de la que todo mundo habla mal, simplemente apesta. - Me sentí mal.
-¿Mal? -
-Sí, mi cabeza comenzó a matarme.
-Me hubieras dicho.
-No iba a hacer que te perdieras la fiesta.
Suspiró.
-No me importa perderme la fiesta, es cosa de orgullo ¿No puedes verlo? Un hermano mayor siente la tremenda obligación de cuidar de su hermana. Es algo prácticamente de vida o muerte. Y ayer no lo conseguí.
Abrí los ojos como platos. ¿Cómo podía decir eso?
-Joe, llevo 5 días siendo tu hermana.
-Desde el momento en el que te vi, mi cuerpo entero me dio la señal de protección y ayuda.
-Ridículo- me quejé.
-Pero cierto...- A completó.
Sonreí. Era infinitamente hermoso.
-Aquí es- anunció mientras le bajaba la velocidad del auto y giraba el volante para conseguir estacionarse en un restringido espacio enfrente de una casa pequeña de color melón, que complementaba el espacio faltante con un segundo piso.
Pude ver como la molestia que invadía en parte los ojos de Joe, fueron remplazados por una gigantesca y cargada de alegría sonrisa al, una chica alta, de piel tostada, cabello castaño muy obscuro- casi negro-, muy largo y lacio vestida con un vestido blanco corto, apropiado para la estación del año, salía a salpicones de la casa.
La misma risa, pero en versión femenina, se extendió por su rostro.
Joe pareció olvidarse de que vino conmigo. Sacó la llave del auto sin molestarse en apagar la ventilación y la radio y bajo de un solo salto del vehículo.
Me comencé a reir sola.
Eso no es solo amistad.
No, claro que no.
Uy, Joseph enamorado de su mejor amiga.
Como he dicho varias veces no tengo experiencia en el amor, pero esos pensamientos nacieron solos. Era como un sexto sentido.
Simplemente, era como si gritará estar enamorado.
Bajé del auto y los encontré platicando muy entretenidos.
-Joe, tienes que cerrar el auto- le recordé mientras asentaba mi diestra en su hombro.
Más que para la seguridad del coche, era para asegurarme de que el recordaba mi presencia.
Aunque igual y se lo hubiera tenido que decir, tenía que suplir el trabajo de Kevin -ya que Joe siempre olvidaba que poner el seguro-.
Sacudió la cabeza de lado a lado cuando regresó su vista hacía a mí, sobresaltado.
-Lo... lo siento. - Hizo una pausa mientras tanteaba los bolsillos de su pantalón de mezclilla obscura- que tonto, ______ ella es Vanesa, mi mejor amiga.
"Y Nessa, ella es _______, mi hermana.
-¡Hasta que te conozco!
Sentí a mi estómago contraerse y a mi cabeza marearse mientras ella se tiraba a mis brazos.
Hermana. Él había dicho hermana.
Eso no podía ser. Ante todo el mundo yo era su prima.
No su hermana.
No.
Apenas y logré subir mi diestra para medio devolverle el abrazo, cuando ella se separó.
-¿Te pasa algo?
-Es que... ¿Joe te dijo que soy su hermana?
-¡Oh claro! - se rió- no te preocupes ______, tu secreto está a salvo conmigo. Y no culpes a Joe- carcajeó de nuevo mientras acomodaba un poco el despeinado cabello de mi hermanastro- es que son tantos años de amistad, que ya simplemente no puede mentirme porque me doy cuenta.
Se sonrieron entre ellos, y supe que ahí no era más que un estorbo.
-Entremos- nos invitó mientras nos tomaba de la mano a ambos y nos dirigía hacia la puerta blanca.
-Nessa, ¿No sabes donde dejó Edd...- de las escaleras, bajó un chico alto y, solo tuvo que bajar un escalón para que sepa quién era.
Me sobresalté.
¿Qué podía hacer él ahí?
-¿_____?- Preguntó sonriendo entonces mientras bajaba las escaleras aún más de prisa.
Me puse de pie y abrí los brazos al darme cuenta que el abría los suyos.
Me abrazó enseguida.
-¿Cómo estas Rod? - Sonreí.
-Vaya- habló la novia de Joe, digo, su mejor amiga. - Rodrigo, no sabía que la conocías.
-Es la prima del Jonas, ¿Quién no la conoce? - Burló mientras se separaba de mí.
Es tonto, pero ese abrazo me dio felicidad suficiente como para toda una semana.
-¡Joe! ¿Ves? - le reclamó Nessa mientras regresaba su mirada hacía el interpelado que se encontraba aún sentado- ¡Todo mundo la conocía! ¡Hasta Rodrigo!
-¿Qué haces aquí? - le pregunté susurrando a mi amigo.
-Mi mamá se lleva mucho con la de ella, y su hermano Edd es uno de mis mejores amigos. Aparte, estamos haciendo tarea.
-¿Tarea? ¿Así pasas los sábados en la mañana? - me burlé de él.
-¡Oye! Prefiero dormir unas horitas menos y Salir de fiesta en la noche- rió.
-¿Y tu compañero de tarea está arriba?
-No- su rostro se contrajo un poco, cosa que me puso alerta- ese inmaduro maldito ¡Me ganó una apuesta! - Pareció molesto- y entonces el está durmiendo y hasta las 12 despertará a ayudarme- entonces, regulando su expresión se echó a reir. - ¿Soy un tonto verdad? ¿Cómo pude apostar eso?
-¿Qué apostaste? - pregunté curiosa.
Hizo una pausa de unos breves segundos, pero luego suspiró y habló:
-Que me iba a ir después que él de la fiesta de ayer...
-Oh. - Fue todo lo que pude decir momentáneamente- yo... ¡Lo siento tanto!
-Oye no hay problema, enserio, lo volvería ha hacer. - me sonrió.
-¿Quieres que te ayude con la tarea? Me siento muy mal por lo que te hice.
-Hmmm...-pareció pensarlo unos momentos, entonces desvió su vista de mis ojos hacía Joe y Nessa, que estaban platicando muy a gusto a unos tres metros de nosotros.
-¿Harías eso?
-Sí.
-Pues vamos- Dijo caminando hacia las escaleras.
Ridícula y vergonzosamente me perdí en esa espalda triangular bien trabajada durante varios segundos, hasta que reaccioné cuando me di cuenta que el volteaba hacía a mí.
-Joe- lo llamé, él apenas y me volteó a ver- subiré a ayudar a Rod un rato con su tarea, cuando quieras que nos vayamos me avisas.
-¿Te parecen dos horas? - Me preguntó sonriendo- no se puede más porque mamá quiere que comamos en casa.
-Está bien- acepté mientras subía las escaleras.
Fue extraño y no sé exactamente cómo explicarlo, pero apenas acabamos de subir las escaleras y dimos el primer paso en el suelo, su diestra tomó torpemente mi zurda, y yo me molesté en entrelazar nuestros dedos.
A él no pareció molestarle, y a mí tampoco.
-Ten cuidado de no hacer ruido- me susurró al odio, logrando erizar toda mi piel.
-¿Por qué? - pregunté en cuchicheos.
-Por Zara.
-¿Zara? - Pregunté confundida.
-Es la prima de Nessa y Edd... ella es... sumamente... bueno, perdóname la palabra que usaré pero ella es una cualquiera. Se les tira a todos los hombres y... tiene muy buenos poderes de persuasión.
-Oh.
-Sí.
Me condujo en silenció hacía el final de unos pasillos y abrió la última puerta.
El espacio era muy hermoso.
Había un escritorio de mármol gigantesco, que llevaba su silla giratoria atrás, el escritorio contenía una lámpara de cristal muy bonita, libros en fila, papeles, una agenta, y una computadora de escritorio bastante moderna.
En la habitación había una mesita que solamente tenía hojas en blanco, cartulinas y plumas.
Miles de estanterías llenas de otros materiales que suelen haber en una papelería, así como enciclopedias y libros.
Y no fue hasta que Rod comenzó a caminar hacia el oeste que me percaté de la mesa redonda para 8 personas que se encontraba ahí.
Corrió una silla para mí, y se sentó justo en la de alado mientras soltaba mi mano.
Entonces, la energía eléctrica que me había estado matando hacía un momento, pero que tanto me gustaba, desapareció.
-Oye Rod, no es por ser metiche, pero ¿No se supone que estas en vacaciones? ¿Por qué haces tarea entonces?
Sonrió mostrando los dientes.
-No es tarea de la escuela- rió- soy muy malo en química, y para poder terminar limpio el único semestre que me falta, estoy yendo ha asesorías.
-Química...
-Sí, ¿Tú eres buena?
-Pues se algo- dije torciendo el gesto al recordar que no era tan buena ahí.
-Eso es suficiente- sonrió.
Estuvimos realizando problemas de su guía de estudio y ejercicios múltiples durante media hora, y justo cuando comenzaba a odiar la dichosa tabla periódica de los elementos, mi cuerpo me pidió a gritos correr al baño.
-Rod...- Lo llamé, entonces el alzó sus ojos azules que solían robarme el aliento y me miró fijamente- ¿Puedo usar el baño? - pregunté avergonzada.
Sonrió.
-El baño esta aquí afuera, es la penúltima puerta contando como primera la verde que esta enseguida a la de este cuarto.
Recorrí el pasillo en mi mente, como lo recordaba.
-Gracias.
-¿Quieres que salga y te lo señale?
-No gracias, si llego- Sonreí mientras me ponía de pie- muchas gracias.
Me dedicó una sonrisa antes de regresar su mente a esos problemas.
Salí cautelosa, recordando la recomendación que me había dado hacía poco tiempo, pero no sirvió de nada.
De la cuarta puerta, repentinamente y antes de que yo pudiese llegar al baño, salió una chica tan alta como Nessa, solo que ella era muy blanca, y rubia, sus rasgos aunque no eran tan finos, eran bonitos, ojos cafés y un cuerpo muy voluminoso. Estaba vestida apenas con una falda muy corta, y un top negro.
Intenté esquivarla, pero fue en vano, ya que aunque al principio pareció no darse cuenta de mi presencia, pronto lo hizo.
-Tú- su voz era increíblemente aguda, pero pegajosa, una voz que podrías escuchar durante horas sin cansarte y eso me sorprendió- ¿Quién eres?
Detuve mi marcha, y me giré hacía ella
Sea como sea, esa no era mi casa y tenía que ser amable y cortés.
-Buenos días- le sonreí- soy _____.
-¿Qué haces aquí? - escupió la pregunta antes incluso de que pronunciará la última letra de mi nombre.
-Soy prima de Joe Jonas, y yo estoy aquí arriba porque estaba ayudando hace unos momentos a Rodrigo con una tarea...
-Ah, sí supe lo de la apuesta. Edd estaba frenético ayer- me sonrió y su perfil deslumbró.
Era bastante bonita en verdad.
-Sí, fue por mi culpa- dije apenada.
-¿Tú? ¡Vaya Rodrigo jamás en su vida había perdido una apuesta! ¡Estoy segura! - Afirmó entre risas, mientras daba un paso hacía a mí.
Entonces me di cuenta que estaba descalza, y creo que perdí mi mirada en su pedicure durante mucho tiempo ya que su siguiente comentario fue al respecto:
-Siento estar descalza, es que ayer toda la noche anduve con tacones.
-Sí, anoche yo tuve unos y fue... abominable.
-Dímelo a mí, fue la primera vez que rebasé los 12 centímetros.
No le entendí mucho, ya que eso de la moda, ropa y zapatos nunca había sido mi fuerte.
Pareció darse cuenta.
-Mis tacones medían 15 centímetros- aclaró mientras sonreía victoriosa.
-Oh- Musité sorprendida.
-Oye... ¿Quieres probar mi coca-cola? Es que sabe un poco rara- la miré carente de expresión, intentada disimular el horror que sentía- Vamos, yo ya la probé, ¿Qué le pude haber echado? - Rió- ¿Me crees una mala persona?
Su comentario me apenó, y me sentí mal por el hecho de que de verdad había desconfiado de ella.
Asentí casi sin ganas.
-Lo haré
-Espera un momento- Corrió hacía la habitación donde se encontraba y luego regreso con una lata- Aquí esta
Tomé la coca-cola con mi diestra dudando aún.
Le di un par de vueltas en el aire mientras ella despeinaba aún más sus risos y al fin tomé un trago.
La bebida si sabia diferente, y algo amarga para ser del sabor que era ya que normalmente era extremadamente dulce, un sabor que jamás en toda mi vida había sentido, sí, seguramente la Coca estaba pasada, pero si tenía que enfermarme del estómago para disfrutar el sabor, lo haría.
Sabía esplendida.
Y quería más...
-¿Te gustó? - preguntó mientras parecía retener una carcajada.
-Sí
-Bébetela toda, la verdad a mi no me agradó mucho el sabor.
-¿Segura?
-Ajám pero necesito la lata de regreso, un amigo las colecciona y luego las lleva a reciclar. Es todo un fanático del cuidado de la naturaleza
Asentí y la bebí toda de un trago antes de devolverle la lata.
Carcajeó, cosa que no entendí, pero luego se excusó y desapareció por las escaleras. Ladeé la cabeza de lado a lado antes de dirigirme al baño.
Me miré al espejo y me sentí muy feliz, sin razón aparente.
Acomodé la blusa blanca con estampados en colores brillantes que me dejaba descubierto un hombro y tanteé mis bolsillos en busca de un labial. El terrible calor comenzaba a destrozar mis labios.
Al fin lo encontré pero cuando quise delinear mis labios el pulso comenzó a fallarme, y mi vista se desvió. Me comencé a reir, no sabía porque pero se me hacía tan gracioso... Lo intenté unas 5 veces más pero sufrí la misma reacción.
Ladeé la cabeza claramente decepcionada antes de guardar mi labial y estallar en carcajadas una vez más.
Mis pensamientos se desenfrenaron perdiendo cordura, hasta que al final, mi mente entera se perdió, dejándome en un rincón, encerrada, y muy lejos de los controles.
Mi cuerpo caminaba como un bebé de año y medio que da sus primeras caminatas. Tropezaba con mis mismos pies cada tres pasos y reía desenfrenadamente.
Después del doble de tiempo que me tomaría normalmente llegar al espacio donde se encontraba Rodrigo Deal, abrí la puerta y lo vi.
Los pensamientos que tenía mi cerebro me traicionaron.
"Es muy guapo" "Demasiado" "Y lo quiero mucho" "Desde el primer momento en el que lo vi..."
No sabía lo que hacía, apenas y percibía lo que sucedía.
Solo sentía un fuerte deseo: sentir sus labios encima de los míos.
¿Por qué? La verdad no lo sabía, y tampoco me lo preguntaba, solo lo sentía, quizá tenía que ver con la película que había visto una noche anterior donde la personaje principal tenía su primero beso con el chico del que había estado enamorada toda una temporada.
Sacudí la cabeza, en un intento de recuperar el control, ya que una parte cuerda de mí logró darse rebelarse, pero pronto entendí que era demasiado tarde, y me iba debilitando más y más con forme pasaban los segundos.
Mi cuerpo zombi camino hacía él y se sentó a su lado.
Una desenfrenada risa se dispersó de mis labios y él me sonrió, divertido.
-¿Estás bien? -
Reí
-Claro que estoooy bien, solo que podría estar mejor.
-¿Ah sí? - Preguntó mientras me veía preocupado.
Supongo que mi tono de voz lo alertó.
-¿Te han dicho que tus ojos son hermosos? - No distinguía mi propia voz siquiera, cada vez todo se parecía más a solo un delirio.
Su expresión se suministro por un tierno rubor carmesí.
Reí de nuevo.
-Te diré un secreto- le susurré al oído, sobresaltándolo de momento.
-_____ tu aliento...- se quejó, pero cuando se iba a poner de pie para revisarme mejor a completé mi oración.
-ME GUSTAS- le dije con la voz una octava más alta de lo normal.
Abrió los ojos, atónito.
Me coloqué de pie entonces yo, y recuerdo haberme sentado en sus piernas y abrazar su cuello con ambas manos.
Mis movimientos eran tan torpes, que encontré la manera de casi caerme estando en su regazo.
Sus perfectos reflejos me salvaron, y logró enrollar mi cintura con sus fuertes brazos para estabilizar mi equilibrio.
-Esto está mal pequeña- me dijo, con un dejo preocupado, pero yo solo me fijé en la nueva forma de llamarme- ¿Qué te pudo haber pasado en diez minutos? - hablaba más para el que para mí misma, y eso lo pude notar aún y en el estado que me encontraba.
-¡Pero Roooood! - Me quejé como una niña pequeña mientras cruzaba mis manos sobre mi pecho- ¡yo te quieeero!
-Y me tienes aquí- me sonrió mientras acariciaba y acomodaba mi cabello.
-¡Noo entiendes! ¡Te quieeeero para mí! - alargaba las palabras de una forma ridícula.
-Ya te dije pequeña, me tienes- Acarició mi mejilla con un dejo paternal, y sus fuertes ojos azulados chocaron con mi mirada.
Me estremecí.
-Me guuustas muuuuuuuuucho
-De verdad, a quien te haya hecho esto pequeña, le daré su merecido- hizo una pausa en la que me acomodó bien sobre su regazo, para poder retirar ambas manos de mi cintura sin que yo cayese- tú no te mereces esto, además de que Jonas me matará.
Me tiré a sus brazos, cansada.
El me rodeó con sus brazos, devolviéndome el abrazo.
Entonces, de un solo movimiento, me separé tan solo un poco de él, sin deshacer el abrazo que mantenía firme en su cuello, y besé esos labios delgados color rosa carmesí.
Era mi primera vez, y no sabía exactamente qué hacer, por lo que apenas y fue un rose, en el que mis labios se deleitaron de la suavidad de los de él. Entonces, me separé tan solo un segundo para dar un segundo, tercero y cuarto rose.
Y el parecía solo quedarse ahí como estatua, sin reaccionar.
Pero al quinto rose por mi parte, todo cambió.
Sus labios se abrieron un poco, tomando entre ellos la parte superior de los míos.
M conciencia estaba en su punto mínimo para ese momento, y solo recuerdo toda la adrenalina que obligaba a mi corazón a avanzar a una velocidad en la que se me podría acusar de haber corrido 500 metros a máxima velocidad sin detenerme ni un segundo.
Una serie de toques eléctricos me abastecía y el deseo de conseguir más me abatía.
Lo último que recuerdo, fue el dolor que llenó cada vena de mi cuerpo cuando se separó de mí y al abrir sus ojos, la mirada de culpa que proferían sus bellísimos ojos.
{...}
i don't know what i have to say right now.
I loved this chapter, but the comment that really matters is yours.
Thanks for waiting!
I love you.
Really love you.
Thanks again.
I will say it all my life.
Again: Thank you for waiting, for reading, for believe in me, thanks for everything!
Las quiero son las mejores =] no le hagan caso a la gente que dice lo contrario, realmente el único comentario que debe importarte es el tuyo mismo.
Y sucederá todo lo que quieras que suceda en tu vida.
¿Sabes quien es el hombre más desafortunado del mundo?
¡El que cree que lo es!
Entonces decide tú cada mañana, vivir de buen humor, con una sonrisa en tu rostro, la vida hay que disfrutarla :)
La vida es una aventura, arriésgate.
JAJA pueden ver que estoy cursi? pero es veerdad!
Con amor, esperanza y una sonrisa,
Dianna.